CORRESPONSAL/RAAN
Algunas mujeres indígenas mayagnas de Sikilta decidieron continuar sus estudios y dejar a un lado la vieja cultura de que la mujer indígena mayagna debe parir a temprana edad, dedicarse a cuidar los hijos, cocinar y ayudar al marido en las labores del campo.
Así lo dieron a conocer algunas mujeres madres que están estudiando en diferentes grados de educación secundaria y que ya tienen entre dos y cuatro hijos cada una.
LA PRENSA realizó un recorrido junto al Instituto Para el Desarrollo y la Democracia (Ipade) por la comunidad de Sikilta en el municipio de Siuna, Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
Las mujeres mayagnas estudian en la escuela del Ministerio de Educación (Mined), fundada en el año 2005, y que lleva el nombre del líder indígena Agustín Mercado, un viejo luchador del territorio indígena considerado un cacique para los indígenas de Sikilta.
Ésta es la única escuela donde asisten estudiantes de primaria y secundaria que en total suman 325 alumnos y alumnas. 202 son de educación primaria y 73 de secundaria, la mayoría (50) son madres solteras indígenas y otras están junto a su pareja, preparándose para ayudar a su comunidad.
SUS HISTORIAS
Marcela Díaz Palacio es una de las madres que tiene tres hijos y mientras su marido está en el campo ella se dedica a terminar su quinto año de educación secundaria. Ya no va al campo con su marido porque quiere prepararse para ayudar a su familia y a su comunidad, dice.
Su marido le ayuda a cuidar a los niños en casa, mientras ella estudia con el propósito de sacar adelante a su familia, que su territorio sea reconocido, así como por los derechos indígenas y de la mujer.
Otras no han tenido la misma suerte o las mismas oportunidades para estudiar como Marcela.
Matilde Lacayo Taylor, por ejemplo, tiene siete hijos y comenta que trabaja en la agricultura. Siembra maíz, yuca, arroz, pero además lava, cocina y prepara a sus hijos para mandarlos a clases. Ella no pudo estudiar porque la guerra no se lo permitió, de lo contrario, dice, le habría gustado ser enfermera o quizás maestra.
“Las mujeres indígenas tienen un alto grado de identidad cultural y consideran que ser mujer indígena mayagna es tener derecho a la educación, tener valores éticos y morales igual que los mestizos, significa tener cinco sentidos y pensamiento, por ello ser mujer indígena mayagna es un orgullo”, asegura Marcela Díaz Palacio.
Uno de los grandes problemas que ha impedido la educación en las mujeres indígenas mayagnas son los padres de familia. Éstos no las dejan estudiar fuera de la comunidad , ya que temen que no logren terminar sus estudios y que regresen embarazadas a sus comunidades.
Sikilta es la única comunidad indígena del municipio de Siuna, tiene una población de poco más de 600 personas.
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