Guillermo E. Miranda

A marchar con los encachimbados

El próximo 9 de julio un grupo de jóvenes del Movimiento Pedro Joaquín Chamorro y otras organizaciones de la sociedad civil, haciéndose eco de una corriente que recorre el mundo denunciando la corrupción de los políticos y de sus gobiernos y que en esas latitudes denominan como movimiento de los indignados, nos están invitando a una marcha pacífica. La que han dado en llamar marcha de los encachimbados, imprimiéndole de esta manera un toque muy nica a su movimiento y que según el diccionario, significa “enojado en grado máximo”.

Por esta ocasión que nos perdone Cervantes, pero la verdad es; quién no se ha enojado en grado máximo (encachimbado) ante la situación que estamos viviendo actualmente.

Con más de un 40 por ciento de desempleados, una canasta básica por las nubes, la luz y el agua cada día más caras y por si fuera poco a merced de un gobierno en grado máximo, (léase) encachimbadamente corrupto. Con un poder judicial que condena inocentes mientras premia la corrupción, con una Contraloría que hace rato perdió la vergüenza y ni hablar de otras instituciones como la DGI, Fiscalía, DGA, alcaldías controladas por el gobierno, etcétera.

Este es el panorama con el cual entramos a uno de los procesos más representativos de toda democracia, como es el elegir a su presidente y diputados; es esta ocasión con un árbitro electoral corrupto también en grado máximo y por si fuera poco ilegítimo, con uno de los candidatos ilegal, que llega atropellando la Constitución y cuanta ley se le puso enfrente, y de remate con una oposición despedazándose por un poder que ni siquiera está en juego.

Si estas no son suficientes razones para encachimbarse, ya no hay nada que pueda hacerlo. Estos jóvenes que deberían tener como única preocupación sus estudios y aprovechar al máximo ese divino tesoro de que nos habló Rubén Darío, hoy nos están pidiendo que asumamos la responsabilidad que como adultos tenemos y que no es más que la de legarles un país en donde se respeten sus derechos humanos, un país donde puedan desarrollar sus habilidades sin limitaciones, un país en donde no haya que humillarse o mentir aceptando ser lo que no se es para poder llevar un plato de comida a la mesa familiar. En fin una Nicaragua diferente a la que vivimos actualmente.

En esa marcha tenemos cabida todos, desde los sandinistas que ven como la familia Ortega les robó su revolución, hasta aquellos que nos enfrentamos a ella y que hoy vemos con tristeza que de poco o nada valieron aquellas cincuenta mil vidas que dejaron de existir para legarnos un país libre y que desgraciadamente muchos de los que la entregaron nuevamente al totalitarismo, hoy pretenden hacernos creer que son la salvación; cuando en realidad son parte del problema.

Hay otros que se venden como el mesías, pero no terminan de convencernos porque su oferta electoral sencillamente no satisface.

Este 9 de julio todo aquel que se considere demócrata tiene un compromiso consigo mismo y con el futuro que habrá de heredarles a sus hijos. Ese día espero que solo seamos nicaragüenses comprometiéndonos con una Nicaragua mejor y demostrando que estamos dispuestos a luchar para lograrlo.

Cualquier otra pretensión es sencillamente inaceptable.

 

El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense

COMENTARIOS

  1. JUVENTUD REPUBLICANA.
    Hace 15 años

    A marchar en unidad obelisca con el himno nacional y la bandera de la sagrada patria DIOS-LIBERTAD-HONOR y por la DEMOCRACIA REPUBLICANA.

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