Es cierto que uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo; por eso creo que si uno quiere hacer una evaluación justa de una situación se debe limitar a la misma y de ahí obtener un punto de vista sobre la situación examinada.
He querido dar este párrafo explicativo antes de entrar en la materia de esta semana porque es una materia difícil, a la que no estamos acostumbrados los nicaragüenses. Me refiero al tema de los concejales Luciano García y Leonel Teller quienes han sido sometidos a los juzgados orteguistas por el supuesto delito de injurias y calumnias.
El problema para analizar este tema es que la mayoría de los nicaragüenses tenemos una idea preconcebida de los políticos: creemos que todos son zánganos, sinvergüenzas, vividores y corruptos.
Sin embargo, creo que en este caso, e independientemente de lo que algunos, o muchos, puedan pensar sobre estas dos personas, en lo que toca a la materia que nos ocupa ambos están sufriendo las consecuencias por hacer su trabajo frente a un sistema autoritario y corrupto.
García y Teller han sido llevados ante los tribunales orteguistas por los poderosos funcionarios de la Alcaldía de Managua (usurpada mediante el fraude) solo porque ambos están fiscalizando, como representantes que son de los habitantes de Managua, las acciones del ejecutivo municipal.
García se ha convertido en el dolor de cabeza de la Administración edilicia de Managua porque ha medido las costillas de las irregulares contrataciones de empresas ligadas al partido gobernante para realizar las obras presupuestadas. Y el concejal no se quedó ahí, cumpliendo con su deber, se dedicó a verificar si las obras contratadas se habían realizado de acuerdo con los planes de la Alcaldía. Claro, nada de eso había sucedido y las obras, contratadas sin hacer una sola licitación, han quedado a medio terminar o se han realizado de manera deficiente.
En el caso de Teller, sus denuncias han develado corrupción en los mercados, en el instituto de transporte municipal, e igualmente en el caso de las contrataciones irregulares que han dejado pérdidas a los managuas por cientos de millones de córdobas.
Las denuncias de ambos han ayudado a que los managuas nos demos cuenta de los impensables niveles de corrupción a los que ha llegado esta Administración hija del fraude.
Es por eso y por muchas otras razones que ambos están en el banquillo de la justicia orteguista y en el caso de García ya ha sido condenado a pagar más de 400 mil córdobas cuando el investigado debería ser su acusador, el señor Fidel Moreno.
Teller aún no ha sido condenado pero ya lo dejaron sin abogado defensor para los cuatro juicios que le han montado. Seguro lo van a condenar también.
Los nicaragüenses no estamos acostumbrados a este tipo de actitud de parte de los políticos. Hasta antes que ellos llegaran a la Alcaldía, muchos apenas sabíamos que existían los concejales, que en realidad son 18 en Managua: De ese total, 11 orteguistas de los que no se espera nada, y cinco “opositores” a los que escasamente se les conoce la voz. Eso solo nos deja a García y a Teller.
Es por eso que creo que en su labor como concejales ambos hasta el momento están cumpliendo con su trabajo y eso hay que reconocerlo. Hay concejales en el pueblo. Ahora deben asegurarse que mantienen esa actitud.
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