Parece que mi buen amigo, Danilo Lacayo Lanzas, no entendió el mensaje que envió su entrevistado, Luciano García Mejía, sobre el caso de su condena por injurias y calumnias. El concejal conservador dejó bien claro que aunque sean mil córdobas los que tenga que pagar como castigo porque lo encontraron culpable de injurias y calumnias, no los va a pagar porque sostiene que es inocente y que solo dijo la verdad cuando acusó a la alcaldesa y a su jefe, Fidel Moreno, de malversar los fondos de la comuna de Managua, por la suma de tres millones y medio de córdobas. Denuncia que sustenta con un sin número de cheques firmados por el señor Moreno y cuyo valor sirvió para pagar el proselitismo del presidente Ortega en su reelección ilegítima e inconstitucional.
Luciano García Mejía no va a pagar esa cantidad sacada del sombrero del juez que imparte la justicia orteguista. Resulta que el juez ni siquiera sabe aplicar correctamente el valor de la multa conforme a lo que dice la Ley. Él dice que falló en nombre de la justicia y la matemática, cuando en realidad traiciona a la primera y lo aplazan en la segunda.
Yo dije al principio de este escrito que parecía que Danilo no había entendido el mensaje de Luciano, porque estaba muy preocupado por los ochocientos mil córdobas que el juez le clavó a Luciano (aunque después los redujo a cuatrocientos mil y pico) y decía que era una cantidad fuerte para todos aquellos que tenemos que trabajar para ganarnos el sustento diario. Estoy totalmente de acuerdo con él, pero “Chanito”, como lo llaman cariñosamente, solo se reía porque está convencido de que tiene la razón y que por lo tanto no va a pagar cantidad alguna y menos se va a retractar de lo que dijo. En el mismo programa volvió a recalcar que Moreno y la alcaldesa son culpables y que están molestos con él porque están acostumbrados a que la gente les tenga miedo y en lugar de increparlos, los alaban.
Luciano García Mejía no es de esa clase de personas. Sostiene la denuncia porque sabe que es verdad y lo puede probar con los cheques firmados por Moreno, dinero que no fue usado en la Alcaldía, sino en los mercenarios que hacen campaña por el candidato ilegal.
Luciano dice que se van a seguir todos los recursos que le da la ley, a sabiendas que ese camino va a parar al fondo del pozo de las injusticias. Por lo tanto, Luciano sabe que el fin de ese camino es la cárcel, a la que va a ir reforzado por sus principios morales irreductibles e incomprables. Ya es hora que alguien saque la cara por la clase política, en la que abundan los cobardes que le temen a la cárcel y que no tienen dignidad.
Los líderes políticos se inician tras las rejas, a donde fueron a parar porque no vendieron su conciencia por unos dólares, ni se retractaron de algo que saben que es verdad. Estamos cansados de ver como los corruptos se escudan en la inmunidad para que sus delitos queden impunes y no visitar la celda en la que tienen que estar encerrados.
El Partido Conservador está huérfano de esos valores y de esas personas y ahora que sus nuevos dirigentes lo hicieron bajar al nivel de la vergüenza, es bueno que alguien de la misma bandera saque la cara por su partido y haga valer la divisa, Dios, orden y justicia, que hoy por hoy son solo palabras pronunciadas por vendidos, tránsfugas y traidores que se han adueñado del control del partido para aliarse y obedecerle a corruptos y dictadores.
El autor es ingeniero
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