Lucia Vargas C.-
CORRESPONSAL/ GRANADA
Monseñor Bernardo Hombach, obispo emérito de Granada, dijo ayer en esta ciudad colonial que la observación electoral es necesaria para dar mayor confianza a los votantes, porque además permite que la decisión del pueblo no sea manoseada.
Refirió que por el contrario, cuando se quiere hacer trampa, es cuando evidentemente se trata de no admitir gente que pueda controlar el proceso. El obispo estuvo ayer en Granada participando de un homenaje por sus Bodas de Oro como servidor de Cristo.
“El consejo que yo doy a las autoridades es que la mayor prueba de que quieren hacer unas elecciones correctas, es que permitan que se pueda ver el voto de cada uno y se pueda comprobar si uno vota por el uno o por el otro”, dijo.
Explicó que para la Iglesia la voluntad popular es muy importante, por lo que debe ser una prioridad que se haga una elección verdadera. “Para la Iglesia es importante que se respete el voto de cada uno (de los nicaragüenses), y que no se lo manoseen”, sostuvo.
Indicó que esto permitirá que el proceso cívico que se dará en noviembre, no se reduzca a un show. Hombach también invito al pueblo a unirse este 1 de julio al ayuno nacional por la paz en Nicaragua, pues asegura que todos están llamados a construir esa paz tan necesaria para la buena andanza del país, siempre en el marco de la elección de las nuevas autoridades presidenciales.
BODAS DE ORO
Agradecido y muy emocionado por compartir la celebración de sus Bodas de Oro como sacerdote, con el pueblo católico de Granada, se mostró ayer monseñor Bernardo Hombach, obispo emérito de esta diócesis, durante la celebración de la solemne eucaristía en la catedral Inmaculada Concepción de María. Hombach ratificó su amor por Nicaragua y dijo que ha decidido quedarse viviendo y trabajando por esta tierra hasta que Dios lo llame. “Agradezco a mis hermanos en el episcopado que me recibieron como un hermano y me aceptaron como un nica, como otro nica pinolero”.
- En sus 50 años de vida sacerdotal, monseñor Hombach ratificó su amor por Nicaragua y dijo que ha decidido quedarse viviendo y trabajando por esta tierra hasta que Dios lo llame. “Agradezco a mis hermanos en el episcopado que me recibieron como un hermano y me aceptaron como un nica, como otro nica pinolero”.
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Esta celebración fue presidida por monseñor Jorge Solórzano, obispo de la diócesis de Granada; monseñor Leopoldo Brenes, de la arquidiócesis de Managua; el nuncio apostólico Henryk Józef Nowacki y el clero de esta diócesis. También acompañaron esta celebración la embajadora de Alemania en Nicaragua, Betina Kern; el alcalde de Granada, Eulogio Mejía y personalidades de la ciudad colonial.
El nuncio apostólico Henryk Jozes Nowacki, leyó un telegrama de felicitaciones de parte de su santidad Benedicto XVI, por esta celebración. “Al venerable hermano Bernardo Hombach, en ocasión de los 50 años de vida sacerdotal me siento unido con usted en la oración y el saludo cordial, así quiero expresarle mi reconocimiento y felicitaciones por ser pastor fiel al ministerio de la Iglesia, por su profunda vida espiritual y sabiduría y fervor demostrado en el servicio a varias comunidades”, decía parte del mensaje del Papa.
Por su parte Hombach, de origen alemán y de 78 años de edad, compartió sus vivencias como religioso durante estos 50 años, de los cuales 24 los ha vivido en Nicaragua, mientras los otros 26 fueron forjados en Argentina, Perú, Bolivia, África, Venezuela y otros países.

CONTRA LA CORRIENTE
Dijo que su niñez fue marcada por tres vivencias. “Cuando era niño ahí estaba el régimen nazista con su dictadura, cuando mis padres nos llevaban a la misa los domingos los compañeritos se burlaban de nosotros el lunes, pues en esos tiempos no estaba de moda profesar la fe, pero esto nos enseñó a saber nadar contra la corriente”, refirió Hombach.
La segunda experiencia dijo que fue vivir en carne propia los horrores de la segunda guerra mundial que le produjo en su vida de niño el sentimiento de angustia profunda por los bombardeos y los gritos de los heridos y quemados, pero a la par, la alegría de que Dios le haya preservado la vida a él y su familia, la que siempre se mantuvo muy unida.
Recordó que Dios lo llamó a su servicio cuando apenas tenía 13 años de edad y luego de terminar la secundaria entró en el seminario la diócesis de su ciudad natal, pues su deseo era ser misionero en América Latina.
Monseñor Hombach llegó a Nicaragua en 1987, donde inició su trabajo sacerdotal en Juigalpa, Chontales y luego fue enviado a Granada. “En 2004 fui designado por la Santa Sede a esta catedral, donde me recibieron con mucho cariño”, recordó monseñor, quien estuvo hasta el año 2010 como obispo de la diócesis de Granada.
“50 años de sacerdocio para mí es un momento de reflexión porque todos somos seres humanos y cometemos errores, pero lo más importante en estos 50 años, es lo que Dios pudo hacer por medio de uno mismo, porque somos instrumentos en la mano de Dios, es para mí un momento de dar gracias al Señor”, dijo.
El alcalde Mejía, en nombre de su gobierno municipal, hizo entrega de un pergamino de agradecimiento por la encomiable labor evangelizadora de Hombach durante los seis años que trabajó en esta diócesis como guía espiritual, mientras don José Joaquín Quadra Cardenal, reconoció su valioso aporte al pueblo católico durante su trabajo espiritual.
“Organizaste el primer sínodo de la diócesis de Granada, Boaco y Rivas, embelleciste nuestra catedral, te empeñaste en hacer viviendas para los más necesitados y conseguiste materiales para los que tenían terreno”, citó Quadra, quien también recordó que Hombach recogió a los niños de la calle, drogadictos, huele pega y trabajadores para los que creó el centro Jesús Amigo en la calle El Caimito.
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