Por Moisés Martínez.- Las salas de cine del país, incluyendo las 3D, se preparan para ser tomadas por el nuevo producto Pixar. Cars 2 ruge con fuerza, buscando replicar con fuerza un fenómeno de la cultura popular que ni los mismos genios de Pixar pudieron evitar.
La banalidad de la sociedad actual escogió como trofeo esta cinta, que puede ser la más floja de todas las creadas por los maestros de la animación por computadora, pero es la más rentable y no solo por la taquilla.
El merchandinsing alrededor de esta cinta alcanzó niveles inesperados. No hay personaje de Pixar que usted encuentre más por ahí en bolsas, loncheras, mochilas y todo cachivache que se le ocurra, que aquellos que forman parte de la saga de los automóviles que hablan.
Con la partida de Paul Newman, que dio voz al veterano Hudson Hornet en la cinta original, el personaje de la conciencia del Rayo McQueen (Owen Wilson en la voz original) lo asumirá Michael Caine, quien dará vida a un veterano espía británico en la figura de un Aston Martin, el automóvil por excelencia de James Bond.
Pixar ha logrado vencer con creces la maldición de la secuelitis que tanto mal hace al cine moderno. Las dos películas que han seguido a su producto original (Toy Story) se han ido superando en cuanto calidad y madurez.
Esta es la primera secuela de una cinta Pixar, que no sea Toy Story. Preocupa bastante que sea de aquella que más dinero les ha generado. Pero bueno, si hay algo que se les puede reconocer a Pixar, es que no han dejado que los millones nublen su creatividad para hacer buen cine.
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