Poca importancia se le concede a los indecisos. En toda campaña política, estos juegan un papel importante por no decir crucial. La tendencia de ellos es votar tarde, decidir en familia ejercer el voto hereditario y hasta hoy votan un 60 por ciento contra el Frente. De todo lo antes mencionado hay antecedentes y de ello quiero valerme para reforzar mi posición con estadísticas recopiladas en los últimos veinte años por Dimecosa.
La encuesta CID-Gallup reveló el 6 de septiembre de 1996 que el FSLN marcaba un 45 por ciento de intención de votos mientras que el doctor Alemán un 33 por ciento y el 20 por ciento de indecisos. El 60 por ciento de los indecisos votos contra el Frente y a última hora depositaron su voto a favor de Alemán. Al comienzo de octubre el 33 por ciento más el 12 por ciento de los indecisos más 7 que perdió el FSLN que tenía en septiembre 45 por ciento que bajó a 38 por ciento en el mes de octubre el total para Alemán era del 52 (33+12+7) para Alianza Liberal, a un mes de las elecciones. El resultado final 51.03 por ciento, casi exacto a las predicciones los indecisos decidieron votar por Alemán.
En la elección de Bolaños el comportamiento de los indecisos fue similar. La encuesta de Borge y Asociados del 8 de junio del 2001 señalaba en febrero de ese año el 30 por ciento de votación para Bolaños mientras que había un 38 por ciento de indecisos. En julio la misma encuesta ubica a los conservadores en un 9 por ciento bajando los indecisos al 8 por ciento, mientras el PLC subía al 40. En las proyecciones de julio, don Enrique obtuvo el 53 por ciento por el aporte de los conservadores que bajaron a un por ciento (40+8+5=53). El PLC ganó con 54 por ciento un punto arriba de lo calculado por Dimecosa.
En 2006 el PLC mantuvo el piso de 600 mil sufragantes que pasaron directamente a Rizo. Don Eduardo pescó de ese partido y del 60 por ciento de los indecisos que antes se habían movido al PLC en las presidenciales 1996 y 2001.
Tomando estas experiencias del comportamiento de los indecisos y aplicándolo a esta campaña del 2011 encontraremos que a finales de mayo Gadea sobrepasa a Ortega por un punto. CID-Gallup en su última encuesta de abril señala que los indecisos bajaron de 31 por ciento en enero al 17 de mayo, y que don Fabio subió del 18 por ciento al 28 por ciento. Si aplicamos el 60 por ciento a los indecisos tendremos que “la Alianza PLI hoy está en 39 por ciento (28+11=39) lo que obtuvo Ortega. Esperamos que el Equipo de Campaña de la Alianza PLI sepa manejar una campaña tan reñida.
Los “Focus Groups” de Dimecosa sobre los indecisos han indicado que la decisión al final ha sido familiar. ¿Por qué el Frente entretiene tanto a los niños y los colocan en vallas si los niños no votan? es por el voto familiar. También los indecisos votan por herencia, fieles a las banderas y principios de sus padres y abuelos. Los conservadores en las municipales (2000) votaron 16 por ciento a nivel nacional cuando corrí como alcalde en las municipales en 2005 el Apre con tres colores solo alcanzó un 9 por ciento. Los conservadores tradicionales no encontraron el verde de su bandera. (Focus Groups posteriores de Dimecosa). Los debates pueden decidir totalmente por qué se inclinan los indecisos, caso Nixon Kennedy en 1960 que ganó el senado.
Los “spots” políticos no influyen mucho en el temperamento de los indecisos. Lo que hacen es reafirmar las posiciones de los que ya decidieron. Tienen más impacto los debates, las campañas negativas y el factor sorpresa. El elemento sorpresa estuvo presente cuando empatado por las encuestas, Bolaños se fue arriba, provocado por el “ataque del 11 de septiembre del 2009”. En lo que concierne a “campañas negativas” son famosos los “spots” contra el orteguismo. Los análisis muestran que a los indecisos se les llega con campañas transversales que tienen un alto nivel familiar. Otras van directamente al voto hereditario con mucho énfasis en principios y la tradición.
En conclusión: “Los indecisos al final deciden”. La mejor manera de llegar a ellos es con campañas no convencionales. Pero la más efectiva es la “campaña de la unidad”. La unidad debe comenzar con la suscripción de los partidos de la oposición de una “verdadera tregua política a la confrontación”. Solo eliminando la inclinación suicida de matarnos políticamente entre nosotros mismos puede conducirnos a esa deseada unidad.
El autor es economista.
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