Autorizar un incremento del 41.8 por ciento de la tarifa de energía eléctrica en una año electoral sería un suicidio político para cualquier gobierno, pero el actual ha logrado diferir el costo político de semejante aumento, hasta después de las elecciones, cuando los usuarios tendrán que pagar de alguna manera el “financiamiento Alba” que aparecerá en sus facturas de energía durante los próximos 6 meses.
Es igual al asunto de las plantas térmicas Hugo Chávez que en un principio se nos dijo que eran donadas y luego resulta que no solo hay que pagarlas sino que aunque estén paradas se les debe pagar por el “factor potencia” y es la energía más cara del sistema nacional.
Entonces cómo es que vamos a pagar la cuenta: según el ministro Rappaccioli, el año entrante entrarán en operación otros proyectos de energía renovable, de tal manera que eso nos permitirá consumir energía más barata, pero el precio que va a pagar el usuario ya vendrá con el 41.8 por ciento que ahora autorizó INE y no bajará, a menos que los precios del petróleo se desplomen, porque el diferencial será para pagar el “financiamiento electoral” de Alba Caruna, que seguramente lo cobrará con intereses.
Así que se trata entonces de un “espejismo electoral”, diferir el costo político de semejante zarpazo al bolsillo de todo el pueblo para que no esté pensando en el incremento de la cuenta de luz al depositar su voto, sino hasta que ya lo haya hecho. Después veremos, si perdemos, después de mí el diluvio, dirán, si ganamos ya habremos logrado el objetivo y entonces será otro día.
Iguales alzas podremos esperar en la tarifa de agua, que como es lógico suponer, no aguantará un incremento del 41.8 por ciento de la energía, sin transferirle el zarpazo a los consumidores.
El espejismo electoral energético funciona así. INE autoriza un incremento del 41.8 por ciento de la tarifa de energía para que la empresa distribuidora, Unión Fenosa, pueda pagarle a las empresas generadoras, entre las que figuran las de Alba Caruna que son las que venden el kilowatio-hora más caro porque generan a base de búnker, cuyo precio está disparado en el mercado mundial.
Por 6 meses el diferencial debido al zarpazo lo paga Alba Caruna por medio del financiamiento, el cual, buena parte regresa de inmediato a las arcas de la propia Alba Caruna, a través de sus propias empresas generadoras. Los consumidores no lo pagamos de inmediato, sino hasta después de las elecciones. ¿Cómo lo pagaremos?
Se supone que para enero del 2012 ya habrán entrado en operación otros proyectos de energía limpia, eólicos, hidráulicos y geotérmicos que tienen contratos de venta de energía sustancialmente más baratos que los proyectos de energía no renovables como las plantas Hugo Chávez de Alba Caruna.
Pero el consumidor no se va a beneficiar directamente con una reducción en la tarifa de energía, sino que en lugar de pagar menos, pagará mas para poder hacerle frente a la deuda que en esos seis meses acumulará con Alba Caruna por ese 41.8 por ciento que verá reflejado en su factura, pero que no tendrá que pagar por ahora.
¿Qué podemos hacer los usuarios? Lo único que podemos hacer es pasarle al responsable nuestra propia cuenta por adelantado, en la urna electoral el 6 de noviembre. Después de todo nos dio con un espejito.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A