CARACAS/AFP
Militares venezolanos intentaban ayer por tercer día consecutivo controlar a más de mil presos de la cárcel de El Rodeo, en el norte del país, que se niegan a rendirse, informó el ministro del Interior, Tareck El Aissami.
“Aquí estaremos el tiempo que sea necesario, (hasta que) depongan su actitud y logremos entrar, requisar y mejorar las condiciones dentro del establecimiento penitenciario”, dijo El Aissami, repitiendo los llamados que hace desde el viernes al diálogo con los reos.
En declaraciones al canal estatal VTV, el ministro explicó que unos 2,500 presos de El Rodeo ya fueron trasladados a otros centros penitenciarios de Venezuela, mientras otros mil esperaban ser evacuados. “En dos semanas van a retornar a este establecimiento penitenciario pero en condiciones dignas”, prometió.
Luego de tres días, las fuerzas del orden seguían sin controlar una sección de El Rodeo, donde se mantenían 1,300 presos sin electricidad, pese a la actuación de cerca de 4,000 funcionarios de la Guardia Nacional y paracaidistas del Ejército.
Los intentos de negociación no han dado frutos y este grupo de reclusos “recibía con tiros” a los militares, según El Aissami.
HORAS DE ANGUSTIA
A las afueras de El Rodeo, a unos 40 km de Caracas, varias decenas de familiares de los presos vivían momentos de incertidumbre ante la falta de información sobre los traslados y la salud de los reclusos.
Los ruidos de los disparos encogen el corazón de Mariana Jiménez. Exhausta e impotente a las puertas de El Rodeo, esta madre suplica que alguien diga qué está pasando a pocos metros, donde una semana de violencia ya ha provocado al menos 25 muertos.
“Nuestros familiares hablan de más muertos, de cuerpos que se están descomponiendo. Queremos la lista de fallecidos y heridos porque esto es injusto. Están intentando tapar la sangre”, afirma Mariana Sánchez, esposa de uno de los presos.
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