CORRESPONSAL / RIVAS
Debido a la pobreza, la señora Rosa Adilia Urrutia Sánchez, de 53 años, se vio obligada a construir una cama para su nietecita con varas (palos) de guácimo y al subir a un árbol para buscar esta “materia prima” recibió una descarga eléctrica que acabó con su vida.
El árbol de guácimo estaba ubicado a unos 150 metros de la casa donde habitaba Urrutia, en la entrada a la comarca de Santo Domingo Piche, del municipio de Potosí, localidad de Rivas.
Don Benito Enrique Baldelomar, de 67 años, quien tenía un año de ser compañero de Urrutia Sánchez, dijo que la ahora occisa es originaria de León y tiene tres hijos adultos, y justo el lunes se disponía a terminar una cama hecha de puras varas de guácimo y tigüilotes para regalarle a su nietecita la cama.
HABÍA SALIDO
“Yo salí a hacer un mandado a Rivas por la mañana a comprar unas inyecciones, pero como a la cama le faltaban como cinco o seis pedazos de vara, ella se desesperó y se fue a cortar las varas que faltaban y fue como entre las 12:30 y 1:00 de la tarde del lunes que sucedió el accidente, donde ella cortó una rama que pegó con los alambres eléctricos de la calle y como estaba subida en el palo de guácimo se electrocutó”, expresó don Benito.
La señora, tras la descarga eléctrica que según los bomberos de Rivas fue de 14 mil 400 voltios, quedó enganchada en el árbol con quemaduras en sus manos y diferentes partes del cuerpo.
El ingenio azucarero Casur colaboró con el ataúd, mientras que la municipalidad de Potosí aportó combustible para facilitar el traslado del cuerpo de la señora a su lugar de origen.
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