Por María Lourdes Gómez Meza
La calidad de una institución uni versitaria se reconoce mediante los elementos claves como son el capital humano (conocimiento, niveles de desarrollo alcanzado), su producción científica e intelectual; las disciplinas, profesiones, ocupaciones u oficios para los cuales forma; la calidad y variedad de las actividades de posgrado que ofrece; los proyectos de investigación en que participa; los convenios e intercambios nacionales e internacionales suscritos; la relación y el compromiso que asume con la sociedad.
La evaluación institucional o autoevaluación, constituye un instrumento para mejorar la calidad de una institución de educación superior, permite detectar los puntos fuertes y débiles o áreas a mejorar. Es un proceso de aprendizaje y una mejora constante; permite valorar la forma en que la institución se aproxima a las metas preestablecidas y cómo procede para el completo desarrollo de la producción y distribución del conocimiento, la docencia, la investigación y los servicios.
La acreditación es el resultado de un proceso de evaluación y seguimiento sistemático y voluntario, que permite obtener información fidedigna y objetiva sobre la calidad de una institución o de un programa educativo; se realiza con estándares y criterios de calidad previamente establecidos por una agencia u organismo acreditador.
Permite certificar ante la sociedad, la calidad de los recursos humanos y de los diferentes procesos en virtud del grado en que dicha institución, carreras o programas, han logrado avances significativos en el cumplimiento de su misión y objetivos declarados; descansa en la búsqueda permanente de la excelencia y representa el esfuerzo colectivo de la comunidad universitaria para rendir cuentas a sí misma y a la sociedad, sobre la pertinencia, relevancia y calidad de su quehacer institucional.
Con la nueva Ley Nacional de Evaluación y Acreditación del Sistema de la calidad en la educación, los centros educativos y en particular los de Educación Superior deben asumir el desafío ante este nuevo reto de competitividad, de lo contrario quedarán al margen de cumplir con las exigencias de los estándares de calidad y pertinencia que cada día demandan los usuarios y la sociedad en general.
Ante la evolución y los cambios económicos, políticos, sociales y tecnológicos, Nicaragua requiere formar profesionales con capacidades desarrolladas para asumir los puestos de trabajo que demandan los perfiles de cargos de las empresas públicas y privadas y para ello las universidades deben estar certificadas con altos estándares de calidad.
La Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) comprometida socialmente, desde el año 2003, participa en el Proyecto de Modernización y Acreditación de la Educación Terciaria en Nicaragua, auspiciado por el BID; en el año 2004, realiza su primer proceso de autoevaluación institucional y evaluación externa y obtiene la acreditación y certificación de la calidad de parte de la Asociación de Universidades Privadas de Centroamérica (Auprica). Desde este año ha sido certificada y acreditada en tres períodos consecutivos, realizando el último en el año 2010.
Actualmente el prestigio y reconocimiento social de UCC es producto de su permanente compromiso con la calidad educativa.
La universidad ante este nuevo reto se prepara para iniciar su proceso de autoevaluación con los estándares establecidos por el CNEA, para certificar nuestra calidad y continuar brindando servicios educativos de calidad a la población nicaragüense.
La autora es decana de la Facultad de Estudios Superiores por encuentros de la UCC.
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