La tendencia a que los políticos se hagan dueños de la mayor cantidad de medios de comunicación es “perniciosa” para la democracia y para la sociedad en general, afirma un experto mexicano.
“Es una de las tendencias más perniciosa que existe en estos momentos. Está ocurriendo en América Latina, pero también en Italia y Rusia y es muy pernicioso porque el gran tema de los medios de comunicación y la democracia tiene que ver con el acceso a los medios; es decir, quiénes tienen la posibilidad de ser escuchados en los medios de comunicación y el uso político que se les da a estos medios”, explica Juan Larrosa, director del Observatorio de Medios de Comunicación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores del Occidente (ITESO), de Guadalajara, México.
Larrosa, quien está de visita en Nicaragua, dice que en un sistema democrático “tendría que existir una estructura jurídica muy clara, que no limite la libertad de expresión y que garantice que no se concentre la propiedad de los medios en manos privadas o públicas, y mucho menos en manos de los políticos, porque crea un desequilibrio insalvable”.
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El periodista considera que esa concentración, muy característica de Italia donde el primer ministro Silvio Berlusconi es dueño de más de la mitad de los medios de comunicación, causa un daño muy grave a la democracia porque “genera opinión pública muy favorable y sumisa” al poder político.
Diversos estudios han demostrado que esos esquemas de propiedad de medios de comunicación, autoritarios, en que el Estado tiene tanta presencia “llevan a crear poblaciones sumisas, temerosas ante ciertos riesgos y proclives a aceptar de buena gana regímenes autoritarios”.
GOBERNANTES NO DEBEN TENER MEDIOS
Para Larrosa, “lo deseable es que la familia que está en el poder no tenga medios de comunicación”; y si los tiene, que al llegar al poder se deshaga de ellos como ocurrió en Chile, donde Sebastián Piñeira vendió los medios de comunicación y otras propiedades antes de asumir la Presidencia.
El experto estima que es responsabilidad de la sociedad actuar ante esta amenaza y sus representantes deben apoyarla.
“En un régimen democrático existe el Parlamento o el Congreso y los ciudadanos deben proponer iniciativas que acoten y reglamenten el sistema jurídico de los medios de comunicación, para regular entre otras cosas quién puede tener medios, bajo qué condiciones, qué usos políticos se les pueden dar, qué sistema de financiamiento deben tener, qué características deben desplegar, qué relación debe guardar el Estado frente a los medios de comunicación, cuántos puede tener cada empresario”, explicó.
“Hay ejemplos en distintos países, donde a través de un trabajo entre legisladores y sociedad civil han logrado instaurar un nuevo orden de relaciones medios -Estado”, señaló.
Larrosa, quien llegó a Managua para asesorar al Observatorio de Medios de la Universidad Centroamericana (UCA), también recuerda que las presiones a la población pueden incrementar con estos esquemas de propiedad de los medios y de manera especial durante las campañas electorales.
Soportar las presiones, cuando vienen del Estado, es muy difícil para los periodistas que han de jugar con la valentía para animarse a hacer cosas arriesgadas, comentó.
Si las presiones proceden de grupos económicos, lo indicado es incentivar a los dueños del medio a buscar fuentes de financiamiento, más sustentadas en el mercado y los lectores, para garantizarse independencia y legitimidad, sugirió.
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