Cada diputado gana mensualmente 88,000 córdobas; por pertenecer a una bancada recibe 20,5000 córdobas; dispone de 200 galones de gasolina; y cada año obtiene por un tal Fondo Social (dizque para becas) 440,000 córdobas. Así se explica la frenética y alegre rebatiña entre los llamados partidos políticos de toda laya y tamaño, por agenciarse un escaño en la Asamblea Nacional.
Tomando estas cifras como base comparativa, los 92 “padres de la patria” recolectan en un período de cinco años más de 6 mil millones de córdoba (casi siete mil millones) y 11 millones de galones de gasolina. ¡Increíble, verdad! en un país tan pobre como Nicaragua.
Esto es lo poco que se sabe de la Asamblea de Alí Babá. Todo lo demás que se despilfarra es un secreto muy bien guardado en el Estado prebendario libero-orteguista.
El año 2009 es un buen modelo del quehacer y el haber de los asambleístas. En ese año los diputados aprobaron 46 leyes y 62 decretos. Cada ley tuvo un costo de 3,900,000 córdobas. Eso sí, diligentemente aprobaron al Ejecutivo varias leyes para endeudar al país en 385,600,000 dólares. ¡El pueblo paga aunque ayune!
En el mundillo festivo de la Asamblea de Alí Babá hay datos muy curiosos. En 200 años de República, los nicaragüenses nunca han elegido a ningún diputado, estos han sido nombrados “de dedo” por los dueños de los partidos políticos.
En ese dichoso grupo de 92 escogidos graciosamente, hay algunos diputados que fueron nombrados por Somoza, que huyeron con la derrota del dictador y volvieron triunfante a ocupar sus curules vitalicias.
La Asamblea es una tertulia formada por familiares, amigos políticos y hasta alguno que otro turbero lanzador de cohetes en revueltas callejeras premiados con una curul por su devoción partidaria.
Hay en esa flora lorantácea, especímenes que tienen diez, quince y hasta 20 años aferrados a sus curules, reelegidos festivamente por su incondicionalidad con el cabecilla político que los protege.
Además los “representantes del pueblo” disponen de un seguro familiar pagado en dólares; estipendios por dirigir una comisión, algunas de las cuales nunca tienen algo que hacer; pueden adquirir dos vehículos de lujo cada cinco años, libres de impuestos aduaneros; viajes con jugosos viáticos a cualquier parte del mundo y adquirir artículos importados sin aranceles.
Cada diputado tiene su suplente. ¿Cuánto ganan estos suplentes? ¿Hacen falta los suplentes, si los propietarios gozan de buena salud? ¿Cuántos empleados entre secretarias, choferes, mensajeros, correveidiles están al servicio de cada bancada como parte del personal de la Asamblea? ¿Cuánto ganan estos empleados de los diputados?
Seis mil millones en sueldos y gastos personales y 11 millones de galones de gasolina bastarían para escandalizar al país, pero nadie se escandaliza por la inercia de la costumbre y la esperanza de eliminar un día la corrupción.
Con la mitad de esos gastos visibles e invisibles se podría duplicar el salario de 1,690 profesores de secundaria; duplicar el sueldo de 2,000 maestros de primaria; comprar 180 mil pupitres para las escuelas; reparar los techos, paredes, ventanas y servicios de 100 escuelas; duplicar el sueldo de 576 especialistas del Sistema Nacional de Salud; comprar 11 mil canastas básicas para un número igual de soldados y policías.
Todo esto será posible cuando Nicaragua vuelva a ser República.
El autor es periodista.
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