Las autoridades mexicanas incautaron ayer, por tercera vez en poco más de una semana, un arsenal que Los Zetas ocupaban para el adiestramiento de sus integrantes en Coahuila. LA PRENSA/AP/ALEXANDRE MENEGHINI

Narcos en busca de la “corrupción” de agentes

Los cárteles de la droga mexicanos, como Los Zetas, buscan cada vez más la “corrupción sistemática” de agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense para seguir sin freno con sus actividades ilícitas, dijo ayer el inspector general interino del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., Charles K. Edwards.

WASHINGTON/EFE

Los cárteles de la droga mexicanos, como Los Zetas, buscan cada vez más la “corrupción sistemática” de agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense para seguir sin freno con sus actividades ilícitas, dijo ayer el inspector general interino del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., Charles K. Edwards.

Durante una audiencia en un subcomité de Seguridad Nacional del Senado, Edwards señaló que a los narcotraficantes ya no les basta recurrir al ingenio y utilizar catapultas, submarinos o aeronaves “ultraligeras” sino que también “han comenzado a reclutar y corromper a empleados” relacionados con la seguridad estadounidense.

Los “blancos obvios” de la campaña de corrupción son los agentes de la Patrulla Fronteriza y de la Oficina de Aduanas y Fronteras (CBP), aunque también lo son empleados que pueden dar acceso a información policial y de inteligencia y así vigilar las actividades policiales, señaló Edwards.

El funcionario dijo que, según investigaciones recientes de la Oficina del Inspector General (OIG), la corrupción se manifiesta a través de “sobornos en efectivo, favores sexuales y otros servicios a cambio de permitir el paso de contrabando o de inmigrantes indocumentados en los principales carriles de inspección” en la frontera.

Los agentes sobornados pueden “proteger o escoltar” los cargamentos en los cruces fronterizos, poner sobre aviso a personas bajo investigación, vender información de inteligencia e incluso proveer documentos migratorios. Al aceptar pagos, los agentes en la frontera podrían permitir la entrada a EE. UU. de “terroristas” o “armas de destrucción masiva“, advirtió.

Por su parte, el comisionado de la Oficina de Aduanas y Fronteras (CBP), Alan Bersin, señaló que los cerca de 60,000 agentes desplegados por su agencia en todos los puntos de entrada al país y en el exterior trabajan en condiciones difíciles y en ambientes peligrosos y “vulnerables a la corrupción, en particular en la frontera del suroeste”.

Bersin reconoció que hay “manzanas podridas” que “han traicionado la confianza del público estadounidense, de sus oficiales, colegas y personal de apoyo”.

Pero Bersin aseguró a los senadores que la CBP se toma con seriedad cualquier acusación de corrupción y que, de hecho, desde octubre de 2004, 127 agentes han sido arrestados o condenados por actos de corrupción, que van desde el contrabando de drogas y personas hasta el lavado de dinero y conspiración.

Para Bersin, la decisión del presidente mexicano, Felipe Calderón, de combatir a los cárteles que antes operaban con impunidad, sumada al aumento de agentes de la CBP ampliaron “los incentivos y oportunidades” para corromper a los agentes fronterizos.

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