La encuesta de hogares para medir la pobreza en Nicaragua, realizada por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), revela que en 2010 la pobreza general y la pobreza extrema, en el área rural, se redujo, mientras que el cambio experimentado por los pobres en el área urbana y a nivel nacional, aunque fue a la baja, es tan leve que cae dentro del margen de error del estudio.
La pobreza general a nivel nacional pasó de 44.7 por ciento en 2009, a 44.5 por ciento y la pobreza extrema varió de 9.7 por ciento en el 2009, a 9 por ciento.
“No estamos diciendo que se acabó la pobreza, estamos viendo una tendencia positiva que si se persevera, si sigue creciendo, si se sigue poniendo el estímulo para que la productividad del país aumente en esa misma medida, vamos a ver las cifras de pobreza reduciéndose”, explicó Alejandro Martínez Cuenca, presidente de FIDEG.
Sin embargo, la tendencia que marca la encuesta cae dentro del margen de error de la misma, que es, según la ficha técnica, de 2.4 por ciento en una muestra de 1,732 viviendas.
La investigación indica que dicha reducción se percibe más en el sector rural, donde la pobreza general mermó en cinco puntos porcentuales en relación al 2009, mientras que en el área urbana se redujo en 1.3 puntos porcentuales.
Enrique Alaniz, director de investigaciones de FIDEG, informó que la reducción de la pobreza se da, según dijeron los entrevistados, por una mejoría en los ingresos de las personas.
El 85 por ciento de los consultados indicó que su ingreso, ya sea por vía salarial, negocio o finca, mejoró durante el 2010.
- Según el análisis realizado por FIDEG, los Objetivos del Milenio (ODM) vinculados a educación, analfabetismo, acceso a servicios, entre otros, difícilmente se cumplirán si no hay cambios en las estrategias.
87.5% fue la tasa neta de matrícula en primaria para el 2010 a nivel nacional, mientras que en 2009 fue de 86.2%, según FIDEG. El Gobierno reporta una tasa del 88%. En cualquier caso, aún dista mucho de ser universal, uno de los ODM.
49.7% fue la tasa neta de matrícula en secundaria a nivel nacional durante el 2010, menor que en 2009, cuando se registró 51.4%, según las encuestas de FIDEG. Los datos oficiales estiman que el año pasado la tasa neta de matrícula de secundaria fue del 48%.
16% estima FIDEG que fue en 2010 la tasa neta de matrícula nacional universitaria.
[/doap_box][doap_box title=»Poco impacto de asistencialismo» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
Asimismo, el nivel de ocupación aumentó, lo cual incide en el nivel de ingresos. La tasa de actividad de la población a nivel nacional pasó de 61.5 por ciento en 2009 a 63.9 por ciento en 2010.
En el área urbana fue donde más creció la tasa de actividad, con 4.9 puntos porcentuales, mientras que en el área urbana creció 0.5 puntos porcentuales.
Alaniz explicó que el incremento en el ingreso y en la tasa de actividad, están ligados “al auge de la actividad agropecuaria”, que está recibiendo los beneficios de los precios internacionales de los principales productos de exportación del país.
Es por ello que no está garantizada la sostenibilidad de esta reducción de la pobreza, pues si caen los precios internacionales, el impacto podría reflejarse en la caída de los ingresos.
SUBEMPLEO CRECE
Pero ese crecimiento en la tasa de actividad está impulsado por el crecimiento del subempleo.
Se considera subempleado a aquellas personas que ajenas a su voluntad laboran menos de 40 horas a la semana.
En 2009 la tasa de subempleo a nivel nacional era de 36.1 por ciento, mientras que en 2010 se elevó a 44.8 por ciento.
Al observar según área geográfica, es en el sector rural donde se registra mayor crecimiento del subempleo. En 2009 el subempleo en ese sector era de 40.8 por ciento, pero en 2010 pasó a 49.2 por ciento. El año pasado el subempleo fue mayor en el área rural que en la urbana, pues en esta última se registró 41.0 por ciento.
La encuesta también refleja que el empleo informal creció en tres puntos porcentuales en 2010.
“Lo que muestran las cifras es un deterioro de las condiciones del mercado laboral”, indicó el economista Adolfo Acevedo.
Claudia García, coordinadora de investigaciones del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) , opinó que para que se mantenga la tendencia de reducción de la pobreza se deben fortalecer los indicadores de capital humano.
“Se debe garantizar trabajos para la nueva población activa que empieza a entrar al mercado, pero trabajos que sean de calidad”, indicó.
Alaniz indicó que lo ideal sería aprovechar la coyuntura favorable de los precios para invertir “en cosas más estructurales, como pueden ser el capital humano y programas enfocados a mejorar la productividad”.
ANALFABETISMO, MÁS QUE LO QUE DICE ORTEGA
La encuesta de FIDEG revela también que el analfabetismo creció en 2010, respecto al 2009. Según el estudio, el año pasado se reportó 16.9 a nivel nacional, mientras que en 2009 fue del 16.2 por ciento.
En el área rural se resiente más el analfabetismo, donde alcanzó en 2010 el 24.4 por ciento, ligeramente inferior al 26.1 por ciento del 2009.
En el área urbana en 2010 el analfabetismo llegó a 10.9 por ciento, 0.6 puntos porcentuales más que en 2009.
El FIDEG mide el analfabetismo tomando de referencia las personas de 10 años de edad o más.
El Estado calcula que la tasa de analfabetismo es de 3.56 por ciento, pero lo calcula en base a las personas de 15 años o más que no saben leer ni escribir, justificó Paul Oquist, responsable de Políticas Públicas de la Presidencia.
CÓMO SE HIZO
Para determinar el nivel de pobreza mediante la encuesta se usó el método de línea, que consiste en evaluar el consumo como medida de bienestar.
Se fijó como valor de la línea de pobreza extrema 7,264.1 córdobas por persona al año o 93 centavos de dólar al día.
Los hogares cuyo consumo per cápita sea inferior a esos valores, fue clasificado como pobres extremos.
El valor de la línea de pobreza general se fijó en 14,645.2 córdobas por persona al año o 1.88 dólares al día.
La muestra fue de 1,732 viviendas en las áreas urbanas y rural. El error es de más o menos 2.4 por ciento, con un 95 por ciento de confiabilidad.
Se evaluó el consumo de alimentos, la vivienda, consumo de servicios básicos, gasto en salud, educación, bienes y servicios de uso personal y equipamiento del hogar.

Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,7 A