Por René Cárdenas
En beisbol se espera que el lanzador abridor complete por lo menos una salida de seis entradas ya sea de calidad o no, pero de 6 entradas con el objeto de no dejar mucho trabajo a los relevistas. En otras palabras, entre más episodios lanza el abridor, menos relevistas se usan. Si éste sufre algún percance antes de los seis episodios, entonces entra el relevista medio. A continuación podría usarse el lanzador de situación derecho o zurdo dependiendo del lado que batee el hombre de turno, usualmente lanza contra uno o dos bateadores. Luego viene el preparador que casi siempre lanza el octavo y, por último, el taponero. Algunas veces el preparador trabaja dos entradas, todo depende de la estrategia del dirigente.
Lo anterior es más bien una estrategia general empleada por un buen número de dirigentes en las Ligas Mayores. Esta norma sufre muchas variaciones de acuerdo a lo que dictan las circunstancias, pero el piloto de los Astros Brad Mills tan conservador tradicionalista como pocos, es partidario de lo viejo conocido que de lo nuevo por conocer. Como la mayoría de sus lanzadores son jóvenes de poca experiencia, es posible que use ese formato para el mejor empleo de su personal.
No hay duda que en las últimas décadas el departamento de relevo se ha convertido en una de las unidades más importantes de un equipo de beisbol y, los Astros, atraviesan un mar endemoniado en ese departamento desde el día que la administración ejecutiva del equipo decidió emplear relevistas de nueva sangre. Entonces, Mills, lenta pero concienzudamente sigue en busca de consolidar su grupo de relevistas que en el futuro le responda con el éxito deseado.
Entre ese grupo de relevistas, aparece el nombre de un serpentinero derecho nacido el 19 de julio de 1983 en León, Nicaragua, Wilton López. Inicialmente el leonés fue firmado por la organización de los Yankees de Nueva York como agente libre aficionado en 2002 y, en 2007 fue puesto en libertad. El 3 de marzo de ese mismo año fue firmado como agente libre por San Diego y, el 10 de abril de 2009, los Astros lo seleccionaron de la pila de jugadores transferibles de los Padres. El nica mide 6 pies y pesa 200 libras.
A la edad de 25 años hizo su debut ligamayorista con los Astros. Solamente lanzó 19.1 de entradas en 8 juegos, es decir un promedio de menos de 2 entradas y media por juego, para una efectividad de 8.38 y terminó la campaña con récord de 0-2. Wilton recuerda que abrió dos partidos en 2009 y de ello no tiene buen recuerdo.
En la temporada de 2010, ya sin las canilleras del debut y con unas cuantas entradas de experiencia en su historial, se estableció sólidamente con el equipo de Houston. Lanzó 67 episodios en 68 juegos para un promedio de efectividad de 2.96 y su récord fue de 5-2. Así cumplió con todas las responsabilidades que le indicaron.
Según algunos expertos, Mills, lo usó en muchos juegos seguidos porque el chamaco se había convertido en el tiro seguro del equipo, en el apaga-fuego indiscutible, en el relevistas que salía corriendo del bullpen y que solamente sabía tirar strikes con valentía y agresividad, especialmente en las situaciones más críticas. El resultado de ese buen rendimiento ayudó para que los Astros tuvieran un desempeño inesperado que dejó boquiabiertos hasta los más escépticos.
Además del propio Wilton y los pocos nicas que vivimos en Houston, el hombre más orgulloso del momento fue el gerente general de los Astros, Ed Wade, que ni corto ni perezoso, arrebató de los Padres por solamente $20,000, suma ridícula cuando se considera a un lanzador del calibre de López.
Cuando un equipo necesita hacer espacio en la lista oficial de 25 hombres y desea transferir un jugador sin opciones a las menores, el club lo pone en la lista de peloteros disponibles. Si no aparece una organización con deseos de pagar $20,000 que es el precio en este caso para reclamarlo en el término de 48 horas, su club puede asignarlo a la lista de ligas menores. El propósito de esta regla es la de prevenir que las organizaciones compren jugadores en las ligas menores cuando ellos tienen talento para jugar en las Mayores. Los peloteros tienen tres opciones en tres años. Esto es, tres años en los que deben estar en la lista oficial de los 40 hombres, pero no en la lista de 25.
Una vez más me corresponde elogiar a Wade por su astucia en obtener buenos prospectos sin el dinero abundante de otras organizaciones. El caso de López es apenas uno de tantos.
En 2010, Wilton se convirtió en un lanzador múltiple se podría decir. En el corto tiempo de pertenecer a la organización ha hecho de todo en el montículo. Una vez de abridor, de relevista largo, medio, preparador y taponero. No importa donde el piloto Mills lo quiera usar, el nica siempre está listo a meter el hombro como lo hacen los muchachos exploradores.
La humildad, la sinceridad y su inocente sonrisa, han sido los elementos claves para que Wilton ganara la simpatía de sus compañeros jóvenes y veteranos, además de los instructores, el dirigente y los ejecutivos de la administración.
Para los medios de comunicación Wilton es un libro abierto. Ya sea que gane o pierda el equipo, él siempre estás disponible con una sonrisa a flor de labios para contestar lo que se le pregunte. En estos tiempos ya no hay muchos peloteros con ese carácter. Es posible que luego de unos cuantos años de buen servicio en la lomita, se convierta en una especie de vocero no oficial del equipo que satisfaga las ansiedades de los reporteros. Al estilo del ex Astro Lance Berkman, por ejemplo, quien lo hacía hasta con un poquito de humor tipo Mario Moreno «Cantinflas».
Lo único que necesita López es mejorar su inglés y, eso no está lejos. Al preguntársele sobre su considerado éxito como relevista, Wilton dice: «Primero que todo, mi agradecimiento a Dios y al cuerpo técnico de los Astros por la oportunidad que estoy disfrutando. Siempre he dicho que donde me pongan yo respondo con lo mejor de mi habilidad. En otras palabras no tengo preferencia alguna».
López enfrenta todo con optimismo, ya sea en su vida privada o en el terreno de juego. Tengo la corazonada que allá en el fondo teme en algún momento le pueda fallar el brazo. Suerte ha tenido, pues no es de los lanzadores que visita la enfermería con frecuencia: «Fue en este año que sufrí la molestia de un tendón», dijo el nica frotándose ligeramente el brazo de lanzar. «Ya estoy bien y de regreso en la acción que es lo más importante».
En términos generales la carrera de Wilton con los Astros incluye 76 juegos en los dos primeros años en los que registró récord 5-4 con efectividad de 4.17. Como relevista tuvo una efectividad de 3.71. Veamos qué dice si comparamos su rendimiento de 2010 con lo poco que va de esta temporada: «Lo hice bien con la ayuda de mis compañeros. Ahora espero lo mismo con la gracia de Dios».
López se queda corto al hablar de su rendimiento de 2010. Únicamente otorgó 5 bases por bolas mientras ponchaba a 50, en sus 67.0 entradas…su relación de ponches a bases por bolas fue de 10-1. Esto lo colocó como tercero en la clasificación de los relevistas en las Mayores. Fue el único pelotero en las Grandes Ligas que haya otorgado la base por bolas a cinco o a menos bateadores mientras lanzaba 50 o más entradas. Un serpentinero lo ha hecho solamente cuatro veces desde 1959, también Dennis Eckersley (1989-90) y Matt Capps (2008).
Sería interesante saber qué es lo que Wilton piensa cuando le va mal en el montículo. Como cada cabeza es un mundo, veamos lo que él considera: «Cuando me va mal, voy a casa analizando lo malo que hice y hasta mi esposa lo nota. Tanto que me ayuda ella a relajarme como una buena sicóloga», explicó el pelotero. «Yo quisiera ser perfecto en el montículo, pero eso es imposible. Lo que hago es tratar de olvidar lo malo de hoy y pensar que me irá mejor en mi próxima salida».
Yo no creo que es conveniente para un lanzador salir corriendo desde el bullpen hacia montículo cuando lo llaman para relevar. Esa práctica de Wilton siempre la creí equivocada: «Creí que me podía acostumbrar, pero no fue así», manifestó López. «Hay días que la corrida me cansa porque pierdo energías. Yo lo hago porque me parece que así demuestro ánimo».
Como el equipo está en el proceso de rejuvenecimiento, cambia de jugadores cada año y Wilton tiene que hacer nuevos amigos en la casa club. «Cuando en el avión, siempre me siento detrás de Michael Bourn», dijo el relevista con una gran sonrisa. «Cuando en el bullpen, bromeo mucho con el relevista Mark Melancon, porque le causa risa mi pronunciación inglesa. Yo le enseño palabras en español y él me enseña lo mismo en inglés. Es un buen amigo». Desde que se fue Nelson Figueroa, los jugadores de habla hispana perdieron a un buen consejero, maestro y embajador.
Hay serpentineros que emplean un método rígido para trabajar en el montículo y, otros lo hacen, venga lo que venga o pase lo que pase, como Mitch Williams (The wild thing) a quien vi lanzar con los Cachorros de Chicago. «René, depende del bateador», dijo López. «Como tengo poca experiencia, consulto con mi receptor porque él (Humberto Quintero) conoce más jugadores que yo y, además de todo, le tengo confianza. Yo podría decir que lanzo metódicamente».
Ya Wilton es todo un houstoneano. Vive cerca de la intersección de las autopistas 59 y Sam Houston a unos 35 minutos del Parque Minute Maid. Tiene un apartamento y vive feliz de la vida con su esposa (Scarlette) y dos hijas Joliette y Melany.
López, no juega beisbol invernal en el Caribe ni en México, más bien se la pasa en Nicaragua durante la temporada libre. Para ser más exacto, reside en la tercera etapa o reparto de la ciudad de León donde compró la casita de sus sueños. Continuamente da gracias a Dios y a la oportunidad que le dieron los Astros para ser ligamayorista.
René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown.