La curva de Aurelio Barillas asombró desde el principio. Era amplia y no se mantenía solo en un plano horizontal, sino que se desplomaba con brusquedad al aproximarse al plato. Pero no le servía de mucho. No la lanzaba al ángulo correcto y los bateadores la descifraban.
Así que el chavalo desgarbado y taciturno que apareció en el Bóer en el 2002, con solo 17 años, comenzó a dudar de su potencial. Luego se unió al Rivas, pasó por Granada y Ciudad Sandino, pero cada experiencia era peor que la anterior, hasta que decidió marcharse a Costa Rica.
“Ahora que pienso sobre mis inicios, creo que en realidad no era que no tenía en la bola, sino que uno se echa y sin preparación, no hay forma de tener éxito. Es decir, yo no sabía lo que tenía y actuaba con inmadurez”, señala el lanzador, convertido ahora en un “as” del Frente Sur.
Hasta antes de la campaña del 2010, Barillas, oriundo de la comunidad El Palmar, en Tola, Rivas, acumulaba un balance de 7-14 en su carrera y los técnicos nacionales parecían haber agotado su paciencia a la espera de su evolución. Así que se fue a trabajar a Costa Rica.
“Allá laboraba como pintor junto a un hermano mío y jugaba en un equipo llamado Jazz Casino. Ahí estuvo tres años y cuando llegó la Selección de Nicaragua a jugar y les lancé bien, me sentí motivado a volver a probarme y me ha ido muy bien”, considera Aurelio.
Además de curva, Aurelio ha mejorado su slider y el cambio. Este año tiene 11-0 y 1.14 en 95 entradas, tras 17 juegos iniciados.
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Claro que le ha ido bien. Desde su regreso al beisbol pinolero no ha hecho sino impactar. Terminó con 9-2 y 1.87, más cinco salvados, al servicio de los Tiburones en el 2010 y este año, para probar que aquello no fue una casualidad, marcha invicto con 11-0 y 1.14 en su efectividad, para un espectacular balance global 20-2 en las últimas dos campañas.
“Por lo forma como me sentí el año pasado, pensé que tendría un buen desempeño ahora, pero no esperaba ir invicto. Ahora quiero seguir así. Me gustaría alcanzar el récord de mi compañero Martín Bojorge (16-0), pero vamos a ver qué decide Dios”, apunta Barillas.
Aurelio desea que su labor lo lleve a la Selección Nacional y también a la Liga Profesional, pero antes, quiere asegurar el avance del Rivas a la segunda fase, y desde ya está preparado para subir a la colina mañana ante la Costa Caribe, tratando de sellar el pase clasificatorio.
Pero su mira está puesta en la marca de Bojorge.


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