Para la directora del Centro de Información y Servicio de Asesoría en Salud (CISAS), Ana Quirós, los basureros ilegales que proliferan en el país son una especie de bomba de tiempo, ya que cuando uno menos se los imagina, pueden desencadenar un brote de leptospirosis.
De acuerdo con Quirós, en Nicaragua es factible que eso suceda ya que un buen porcentaje de la población tiene serios problemas de alimentación, lo que contribuye a que las enfermedades se desarrollen en menos tiempo ya que la gente tiene bajas las defensas.
Como sucedió el año pasado, cuando 19 personas fallecieron a causa de esta enfermedad que se transmite por la orina de ratas y otros animales.
Para evitar que el brote se convirtiera en una epidemia, el Ministerio de Salud (Minsa) realizó una campaña en la que distribuyó antibióticos a la población, principalmente en los departamentos de occidente, como Chinandega y León.
“Adicionalmente tenemos otros peligros que podrían surgir como la rabia en animales y el cólera como una de las formas de diarrea, aunque en Nicaragua ya tenemos años de que no se presenta un caso”, indicó Quirós.
Con los basureros también pueden presentarse enfermedades gastrointestinales (estómago e intestinos) como son la amibiasis y tifoidea.
También provocan enfermedades respiratorias como la laringitis y faringitis, que se adquieren cuando el aire transporta millones de microorganismos de la basura, que al ser inhalados por las personas le provocan las infecciones.
Otros males que también aparecen son los provocados por los hongos y bacterias, que provocan irritaciones e infecciones.
Surge también el dengue que es transmitido por el mosquito Aedes aegypti.
Para Quirós, mientras los nicaragüenses mantengan la tolerancia hacia la “cochinada” siempre estará latente el peligro.
La especialista en salud criticó que el Ministerio de Salud destine menos del cinco por ciento de su presupuesto para campañas de prevención.
Para este año el Minsa tiene presupuestado 5,400 millones de córdobas, de esos, 3,400 millones se destinará en la atención hospitalaria.
Mientras que para campañas de educación y prevención, fueron destinados únicamente cien millones de córdobas, fondos que para el CISAS son insuficientes, por lo que Nicaragua seguirá “como el agua por el lavandero, corriendo y corriendo detrás de las enfermedades”.
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