Momentos en que el presidente de la UNAM, Porfirio García, da explicaciones a quienes demandaban recibir un paquete de alimentos. LA PRENSA/C. MALESPÍN

Ancianos reclaman alimentos

El presidente de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), Porfirio García, subió el tono de su voz una y otra vez para ser escuchado, pero esta vez no fue contra funcionarios públicos, sino contra un grupo de jubilados inscritos en esa organización que demandaban el bono alimenticio que cada mes entregan en la sede del gremio, en el centro de salud de Villa Libertad, Managua.

El presidente de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), Porfirio García, subió el tono de su voz una y otra vez para ser escuchado, pero esta vez no fue contra funcionarios públicos, sino contra un grupo de jubilados inscritos en esa organización que demandaban el bono alimenticio que cada mes entregan en la sede del gremio, en el centro de salud de Villa Libertad, Managua.

Desde que la UNAM, con García al frente, comenzó a exigir en las calles la aprobación de una pensión reducida por vejez para los jubilados que cumplieron 60 años sin alcanzar las 750 cotizaciones reglamentarias, han obtenido una serie de beneficios.

Sobresalen un bono mensual de un mil córdobas, así como prótesis para caderas y rodillas, anteojos y un paquete alimenticio que el Estado entrega.

Pero como la organización tiene más diez mil afiliados en todo el país, los beneficios no llegan a todos, por lo que solo una parte resulta beneficiada. El resto tiene que esperar su turno para recibir la ayuda.

Sin embargo, no todos los jubilados tienen paciencia y ayer sábado “explotaron”, armando una especie de miniprotesta en su sede.

Los jubilados llegaron temprano a UNAM a retirar su paquete alimenticio, pero se encontraron con que solo 200 serían entregados.

Después de esperar horas y observar que la entrega se suspendió por falta de más paquetes, un grupo de ancianos comenzó a exigirle a García que les diera la cara y les explicara cuándo serían entregados los restantes.

No obstante, como su líder —quien al menos ayer ya no era del agrado de muchos— no salía para brindarles una explicación, los jubilados intentaron ingresar a las oficinas pero no lo lograron.

Un anciano, quien fungía como portero, logró cerrar una de las puertas de las instalaciones. A los inconformes no les quedó opción más que gritar y seguir exigiendo una respuesta.

García se dirigió a los reclamantes visiblemente molesto y llamó al orden.

Porfirio García, presidente de la UNAM, explicó que los beneficios que han obtenido no alcanzan para todos los miembros del gremio. Tienen que “entresacar” de los paquetes alimenticios que reciben del Estado, para poder beneficiar a más jubilados.

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