El que no sabe para dónde va, ya llegó. No sé quién lo dijo pero es cierto. Y es la frase que he recordado, ahora que la Federación de Beisbol ha hablado ante los medios de sus próximos compromisos, con una serenidad tal, como si el pasatiempo nacional marchara por un buen camino.
El que no se sabe para dónde va, ya llegó, pero a su estancamiento. No produce más y termina por acomodarse, mientras desperdicia la oportunidad de crecer tomando los riesgos que implica todo proyecto que se emprende. Y lo que es peor, es que se sigue haciendo lo mismo, y por tanto, los resultados van a ser los mismos.
Después de la salida de Carlos García, cuyo historial no está en discusión, pero sí su sistema de trabajo, improductivo y obsoleto en su última fase, se pensó que las nuevas autoridades de la Feniba traerían sabia nueva, nuevas ideas, a fin de renovar todo un andamiaje que aparte de infuncional carecía también de visión y de crédito.
Es más, ante la medida del Gobierno, de hacerse cargo de la organización del campeonato nacional de beisbol superior se creyó que la Feniba iba a concentrar su esfuerzo en la atención a las Pequeñas Ligas y realizar cambios de carácter estructural en todo el juego, pero en lugar de eso, perdió protagonismo y luce hasta indiferente.
Y en lugar de hablar de cambios, tan necesarios en el beisbol nacional, se defendió el estilo de trabajo que se le criticó a García, que consiste en jugar a lo que salga, en convocar a los mismos técnicos y a los peloteros de siempre. No hay por tanto un compromiso con el futuro.
Eso es grave cuando se está a las puertas de un Mundial como el de Panamá en octubre, y en los años siguientes, la invitación para participar en la fase eliminatoria del Clásico Mundial, máxima vitrina en la que el juego pinolero puede ser expuesto para captar la atención de quienes invierten y deciden.
Aquí es necesario renovar la Selección y eso pasa por los técnicos, pero antes que eso ocurra, la dirigencia debe tener la visión de lo que desea hacer, pero por lo visto, no es el caso. Si vamos a quedar abajo con los veteranos, quedemos abajo con chavalos a los que se le puede sacar más.
Así que por lo visto, el beisbol nica no va hacia ningún lado, ya llegó. Ahí quedó.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B