CORRESPONSAL / MIAMI, Florida
¿Quién está detrás de la compra del edificio donde serán trasladadas las oficinas del Consulado General de Nicaragua en Miami? La respuesta ha sido un enigma. Parece que el nuevo propietario se escuda en una figura jurídica, el fideicomiso.
La corporación que adquirió la propiedad, ubicada en el 1332 de la West Flagler, en La Pequeña Habana, es Omaha Invest LLC, de reciente creación y administrada en fideicomiso por el abogado Howard L. Kuker.
En el registro de Corporaciones de la Florida aparece Omaha Invest LLC y Kuker es su representante legal, cuya oficina se ubica en la 9200 South Dadeland Boulevar, suite 508, en Miami.
Omaha Invest LLC fue creada el pasado 30 de marzo. Mes y medio más tarde, esa corporación adquirió el edificio de las nuevas oficinas consulares. El cierre de contrato de compra-venta fue suscrito el día 11 de mayo, entre su representante legal, el abogado Kuker, y los cuatro miembros de Miami Investor Group, la corporación que vendió el edificio.
OFRECIMIENTO ANTICIPADO
El inmueble fue registrado cinco días más tarde del cierre de venta, según el récord público en la Corte del Condado Miami Dade. Pero desde antes el cónsul general de Nicaragua, Luis Martínez, había ofrecido arrendamiento de oficinas a empresas en Miami que tienen vínculos con Nicaragua, dijeron algunos empresarios que recibieron la oferta.
Una fuente dijo que el cónsul Martínez podría estar detrás de la compra del edificio, donde ha sido visto un vehículo de la compañía reparadora de techos Roofing M&M, propiedad de Salvador Martínez, tal como lo registra la División de Corporaciones de la Florida.
Salvador Martínez es hermano del cónsul nicaragüense, quien antes de asumir el cargo diplomático se dedicaba a la construcción y reparación de techos.
La negociación para la adquisición de la propiedad inició el 17 de enero del 2011, con un precio base de un millón 150 mil dólares.
Un empresario, al que le ofrecieron una oficina en el mismo edificio, dijo a LA PRENSA que la intención del cónsul Martínez es crear un centro de compras en el mencionado edificio que posee 20 locales para oficinas y 22 parqueos.
“Yo veo bien que se haga un shopping center, pero no te puedo decir si vamos a abrir oficina ahí, no me corresponde a mí contestar eso”, dijo el empresario que pidió el anonimato para evitarse problemas políticos.
En el edificio, además de establecer el Consulado y oficinas de negocios de origen nicaragüense, Martínez tendría la intención de rentar oficinas a instituciones del gobierno nicaragüense como el Instituto de Turismo (Intur) y la Dirección General de Migración y Extranjería, que abrirá una oficina en Miami para tramitar pasaportes.
Este plan de Migración fue revelado a inicios de 2011 por el mismo cónsul Martínez, quien dijo que así harían más rápidos los trámites de pasaportes para nicaragüenses que viven en Florida y Estados aledaños.
¿DE DÓNDE SALIERON LOS FONDOS?
Nicaragüenses en Miami, consultados por LA PRENSA, sospechan que el edificio mencionado haya sido comprado con fondos reunidos mediante el cobro ilegal por trámites de pasaportes que durante tres años hizo la administración del cónsul Martínez, lo que fue denunciado por algunos afectados hace meses.
A inmigrantes nicaragüenses que tramitaban sus pasaportes a través del Consulado en Miami les cobraban 110 dólares, en vez de los 80 dólares establecidos por la Cancillería. La acción habría sido realizada por funcionarios de confianza del cónsul.
El presunto acto de corrupción no ha sido investigado por la Cancillería de Nicaragua, cuyos funcionarios mantienen un silencio absoluto sobre ese y otros casos de anomalías cometidas por Martínez.
Fuentes vinculadas al Consulado dijeron que la propiedad fue comprada por “un pez gordo del orteguismo”, que supuestamente habría triangulado los fondos hacia Miami a través de Panamá.
“Luis Martínez lo que está haciendo es colaborar con altos funcionarios del orteguismo, para que compren propiedades en Miami, aprovechando los bajos precios a causa de la crisis hipotecaria que sufrió el país. Por eso es que le permiten que maneje el Consulado como una finca; ahora mismo podés ver un ejemplo, los vehículos están al servicio de la familia de Martínez que anda de vacaciones en Miami. El primer cónsul, Rafael Ubilla, se quedó sin carro porque la familia Martínez se moviliza en esos vehículos, pero él (Ubilla) no dice nada por temor a que lo corran”, afirmó la fuente.
APARECE SIN NINGUNA HIPOTECA
Se desconoce cuál fue el precio final de compra-venta, porque al parecer sacaron de la jugada al agente de bienes raíces que estaba a cargo de vender el inmueble, quien al ser consultado por LA PRENSA dijo que la propiedad seguía en venta porque las personas que habían hecho un contrato para comprarla se habían retirado ante la negativa de los propietarios de reducir el precio.
El agente desconocía que, al momento de ser consultado por este Diario, la transacción había sido realizada.
Según documentos públicos, la propiedad no registra hipoteca. En la casilla Amount Mortgage (hipoteca) aparece el número cero. Tampoco se encontraron documentos que muestren la existencia de una hipoteca. “Eso indica que la propiedad fue comprada en efectivo, si hubiese una hipoteca estaría en los documentos”, explicó una fuente.
De acuerdo con expertos, el fideicomiso es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada fideicomitente o fiduciante, transmite bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona para que esta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario.
Además, esa figura jurídica permite al propietario o beneficiario de bienes mantener su identidad en el anonimato.
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