CORRESPONSAL / RIVAS
Unas trece familias del sector de Peñas Blancas se encuentran encerradas tras el muro y las verjas puntiagudas que desde el 2000 (en el gobierno de Arnoldo Alemán) el Estado de Nicaragua comenzó a levantar para dar seguridad a las instalaciones de Migración y Aduanas de ese puesto fronterizo con Costa Rica.
Fue en ese proceso de levantamiento de muros que estos pobladores fueron quedando atrapados, sin ninguna salida o entrada disponible. De acuerdo con María de los Ángeles Zamorán, de 34 años, antes que las autoridades de Aduana y Migración los dejaran encerrados ellos salían tranquilamente hacia la terminal de buses de Peñas Blancas.
“Cuando nos cerraron salíamos por atrás en un terreno privado, pero ahora el dueño echó varias cercas y si queremos pasar por ahí cobraba diez córdobas, cada vez que pasábamos, pero ahora ya el hombre dijo que no había pasada que eso era privado y tiene razón, aquí el Gobierno nos dejó encerrados, el Gobierno nos tiene que dar una salida”, comentó.
José Ángel Chavarría López detalló que otra salida que tenían era por el restaurante La Macha, que es un negocio ubicado en la mera guardarraya, contiguo donde inicia el muro que levantó Costa Rica, en el área limítrofe, “pero La Macha nos cerró porque por el lugar donde pasábamos construyó los baños de su negocio y desde entonces para salir y entrar a nuestras casas tenemos que cruzarnos el muro, viera usted qué problema es tener un enfermo en la familia o para los chavalos cuando van a clases, ya van varios que se han herido con las verjas”, aseguró.
LA PRENSA trató de ingresar y hacer fotos en el restaurante La Macha, pero un oficial de Migración dijo que para estar en dicha área y hacer fotografías en el sector se tenía que pedir autorización a las autoridades de Migración de Peñas Blancas y no se permitió seguir en el lugar.
Álvaro Cubillo dijo que los pobladores de la zona recurrieron a los medios de comunicación, puesto que han planteado su problema a las autoridades locales pero nadie les hace caso, “ya hemos hablado con el alcalde de Cárdenas (Rodolfo Pérez), toda la gente de Aduana y Migración conoce nuestro problema pero nadie nos da respuesta y pedimos que nos den nuestra propia salida y entrada para todos”, indicó.
Otro afectado es Pedro Pablo Balmaceda Escoto, quien dijo que en 1997 adquirió una propiedad en el sector fronterizo de Peñas Blancas con la idea de construir un buen restaurante para los turistas que transitan por la zona, a tal punto de llegar a invertir unos 300 mil dólares, pero luego que las autoridades de Peñas Blancas construyeron el muro, también quedó sin salida y a pesar de muchas solicitudes aún no encuentra respuestas.
Detalló que hasta ya tiene listos los portones para colocarlos en la entrada al negocio, y mantener la seguridad de la zona.
COMO PRISIONEROS
Yesenia Cándida Aragón, otra habitante del sector, dijo que el aislamiento por el muro es tal, que ni las autoridades de Salud ingresan por no cruzar el muro. “Estamos como prisioneros sin derecho a tener nuestra propia salida y entrada a nuestros hogares, por eso le pedimos al Gobierno que nos solucione este problema”, refirió la afectada.
Salir o entrar al lugar se ha vuelto tan difícil que hasta un vulcanizador, que estaba dentro de la zona encerrada, ha tenido que abandonar el taller porque no tenía manera para ingresar llantas pesadas a su taller, como las de los cabezales.
LA PRENSA se comunicó telefónicamente con Gustavo Sánchez, administrador de Aduana de Peñas Blancas, para conocer la posición de las autoridades en este caso y refirió que quien conoce la causa es la Procuraduría rivense, pero el procurador Juan Bautista Betanco no contestó llamadas y fue imposible localizarlo.
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