Por Eduardo Cruz.- Walter Porras, el cuestionado exdirector general de Ingresos, dice haber pasado estos últimos días, desde la separación de su cargo, entre su finca de Jinotepe y la casa de playa que se construyó en el balneario de Casares, diseñada con los mismos motivos italianos que usó en la remodelación del edificio central de la Dirección General de Ingresos (DGI).
Ni un solo minuto, dice, ha sido interrogado por la Policía sobre la forma en que se gestó una defraudación millonaria en la DGI, a través de una red que ofrecía devoluciones de impuestos IVA a empresarios sandinistas, a cambio de una generosa coima que sería utilizada para la campaña del presidente Daniel Ortega.
Walter Porras fue destituido del cargo de director general de Ingresos por el presidente Daniel Ortega, según el acuerdo presidencial 92-2011, publicado en La Gaceta número 69, del lunes 11 de abril.
“Ya no me encuentro a cargo de la DGI, sin embargo no estoy desvinculado ni de la gente ni de lo que es la DGI”, asegura Porras en una extensa entrevista que dio a LA PRENSA y que se publica completa en la revista Domingo de esta edición.
Porras asegura estar limpio en el escándalo en el que se le involucra, pero a la vez señala a Yamil Avilés, director de Recaudaciones en la sucursal Sajonia, como una de las personas que tienen mucho que decir sobre la banda que saqueó a la DGI.