Argel / EFE y AFP.-Un ataque aéreo de la OTAN se escuchó ayer durante el día en Trípoli, en la zona de Bab el Aziza, donde se encuentra el complejo residencial de Muamar Gadafi después de que la Alianza bombardease varias áreas de la capital, según la cadena de televisión catarí Al Yazira.
- El gobierno rebelde de Libia advirtió ayer que se le acaba el dinero y no le llegan los recursos de los países que habían prometido entregarle asistencia financiera.
Creo que a veces nuestros amigos no comprenden la urgencia de la situación. Una de dos, o no la entienden o no les interesa, expresó Tarhuni.
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Testigos en la capital libia afirmaron que se escuchó una fuerte explosión alrededor de las 10:00 hora local (2:00 en Nicaragua) cerca del palacio de Bab el Aziza, tras lo cual se observó una gran columna de humo blanco elevándose desde esa zona. Se desconoce si Gadafi estaba en el lugar al momento del bombardeo.
El ataque es uno de los pocos efectuados por los aliados a la luz del día, ya que la OTAN suele llevar a cabo sus ataques en Trípoli y otras zonas del país habitualmente de noche o de madrugada.
MISILES CONTRA REBELDES
Según la televisión estatal libia, los aviones aliados bombardearon también la pasada noche varias zonas de la capital causando “daños humanos y materiales”.
Entretanto, las fuerzas de Gadafi continuaron ayer bombardeando con misiles Grad de largo alcance la ciudades de Misrata y Zintan, en el oeste del país, indicaron a través de internet portavoces rebeldes en ambas localidades.
Ayer algunos barrios periféricos del oeste de Misrata, la tercera ciudad del país y en poder de los sublevados, fueron objeto de ataques gadafistas, en los que murieron cinco combatientes rebeldes y al menos doce resultaron heridos, según los insurgentes.
GADAFI ABANDONADO POR RUSIA
En el plano diplomático, el régimen libio sufrió el viernes un nuevo e importante revés, tras ser abandonado por Rusia, que se alineó con la posición de los occidentales.
“El mundo ya no lo considera como líder libio”, declaró el presidente ruso Dimitri Medvedev, que participaba en la cumbre del G8 en Deauville, en Francia.
Medvedev, cuyo país rehusaba hasta entonces apoyar los llamamientos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia a favor de la renuncia de Gadafi, se había abstenido en la votación en la ONU de la resolución 1973 que autorizó los bombardeos internacionales contra Trípoli.
El presidente ruso firmó la declaración final del G8, que afirmaba que que Gadafi ha “perdido toda legitimidad”, y ofreció a sus socios su “mediación” en el conflicto, anunciando el envío inmediato de un emisario a Bengasi, feudo de la rebelión libia en el este.
Esta “nueva posición” de Rusia fue celebrada en Bengasi este sábado por el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT) de los rebeldes libios.
En Trípoli, la noticia fue minimizada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Jaled Kaaim. “El G8 es una cumbre económica. No nos conciernen sus decisiones”, dijo.
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