Geraldinne González
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Bien dice el dicho que “hijo de tigre sale rayado”, y al parecer esto se aplica en la vida de Ada Ortiz, y su hija Nahomi López Ortiz, ambas entregadas en cuerpo y alma al mundo de la danza.
Ada inició a los 14 años bailando en un grupo de danza en Tipitapa. Posteriormente vino a Managua, y desde 1992 forma parte de la Academia Nicaragüense de la Danza como profesora de Ritmos Latinos para niños y adultos, impartiendo clases los sábados por la mañana y de lunes a viernes por la noche. Paralelamente recibía clases de Ritmos Modernos, Afrocaribeños y Jazz.
Con apenas 2 años y medio de edad, Nahomi empezó a dar sus primeros pasos en la danza. Como si se tratara de algo genético, esta chavala ha seguido los pasos de su mamá, pues desde entonces ha practicado folclor, jazz, ritmos modernos, flamenco y árabe en la misma academia donde trabaja su mami.
En todos estos años, Nahomi ha ido “escalando” en la danza, al punto que actualmente, a sus 15 años, se encuentra en el sexto nivel, que en baile es el máximo.
Para madre e hija, bailar les permite sentirse plenamente realizadas. “La danza representa todo para mí, desde siempre me ha gustado, y mi meta es convertirme en una bailarina profesional”, afirma Nahomi.
Como toda madre orgullosa, Ada se llena de satisfacción cada vez que ve bailar a su hija. “Es extraordinario verla en el escenario, y más con los movimientos que ella tiene. Me hace sentir satisfecha porque es el relevo que dejaré cuando me toque ‘colgar las zapatillas’”, comenta Ada.
Luego de cada presentación, Nahomi y su mamá quedan con la satisfacción de haber dado lo mejor ante el público espectador.
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