Victoria
“La reconciliación es más bella que la victoria”.
Violeta Chamorro (1929-?), política nicaragüense.
SALUD DE DOÑA VIOLETA
La primera y única mujer presidente que ha tenido Nicaragua es doña Violeta Barrios de Chamorro, que enfrentó con valentía y coraje el vandalismo que disfrazado de oposición dirigía el actual dictador Daniel Ortega: tranques, huelgas y asonadas armadas, secuestros masivos, quemas de alcaldías y varios templos católicos dinamitados. Pero a pesar de todo doña Violeta le cumplió a Nicaragua en un difícil período de transición de una gran noche oscura a una brillante democracia.
Ella es un símbolo de paz y democracia. Son valiosas sus opiniones y solo con el simple gesto de levantar sus manos es un aliciente de entusiasmo que señala una victoria de la luz contra las tinieblas el próximo 6 de noviembre. Hoy doña Violeta se encuentra enferma y es cuando necesita que todos oremos por ella.
Moisés ordenó a Josué que escogiera unos hombres para detener el ataque de los amalecitas en Refidin. Moisés estaría por la mañana en la cima de la colina con la vara de Dios en sus manos. Mientras mantenía los brazos en alto, la batalla se inclinaba a favor de los israelitas, cuando los bajaba se inclinaba a favor de Amalec. Aarón y Jur le mantuvieron levantados los brazos durante toda la batalla y el bien triunfó contra el mal.
Pidámosle a Dios y a la Virgen Santísima que restablezca la quebrantada salud de doña Violeta, imitemos a Aarón y Jur, con nuestras oraciones y la palabra que dice que al que cree todo le es posible.
Sostengamos en alto los brazos de una mujer que solo ha vivido para servirle a la patria.
Leopoldo Villalta López
DEMOCRACIA EN DESUSO
En referencia al artículo del connotado escritor Alejandro Serrano Caldera, publicado en el suplemento Domingo del 22/05/2011 y titulado La historia se Repite, considero que adjudicarle al pueblo la responsabilidad, sobre el génesis de los autócratas o caudillos, en Nicaragua, al afirmar como una verdad meridiana que, es la comunidad misma o la sociedad, quienes los buscan, los producen y los engendran, negaría el papel preponderante que los políticos tienen en el tema.
En Nicaragua, por años, el pueblo es quien ha venido sufriendo de una grave disminución en su rol como detentadores del poder y un considerable desgaste en la confianza hacia la clase política.
Estratégicamente los políticos difunden un mensaje subliminal a la población, a través de sus acciones, algo como: “Lo sentimos, pero no hay nada que podamos hacer en contra del poder”; pues ha sido evidente y pavorosa no solo la impunidad judicial contra quienes agreden la Constitución Política; contra quienes lesionan a los que desean ejercer el derecho a expresarse; y a los que sufren menoscabo en sus patrimonios (expropiaciones, despidos, canasta básica, pensiones, etc.) por parte de todas las instituciones estatales, sino también ver a un político o a otro, actuando como si fueran jugadores de futbol, donde luchan dentro de la cancha, pero luego de finalizado el encuentro, felices se van a sus casas agarrados de la mano, generando un sentido de impotencia y un cansancio general.
Se impone la aplicación de aquel aforismo de que la “costumbre hace ley”, pero que en Nicaragua, debería ser “la costumbre anula completamente la ley”, pues cada atropello al sistema legal, paulatinamente el pueblo, los va acomodando a su vida diaria, como algo normal y se transforma en el simple observador de un espectáculo al que ya no le interesa participar.
Por ello, es triste que aún se utilice, el término democracia, para definir el “poder que reside en el pueblo”, cuando los políticos, son quienes se han encargado en convertirla, más que en herramienta demagógica, en una palabra utópica en desuso, que incluso mencionarla lastimaría el delicado sentido auditivo de un pequeño embrión en el vientre materno. Ha sido la clase política nicaragüense, la que siempre ha buscado, creado, engendrado y mantenido a los caudillos o autócratas, no el pueblo, quien es el que sufre el empobrecimiento, y las barbaries cometidas por los que alcanzan el poder. Tiene razón el articulista en su comentario, al señalar que “la historia se repite”, pues los políticos la repiten a cada momento, sin escarmentar, pues fueron quienes trajeron a William Walker; a los Somozas, y ahora a Daniel Ortega, con sus pactos y convenios, sin consultar al pueblo nicaragüense.
Vanessa Sánchez Arias
San José, Costa Rica
POBREZA Y ABORTO
Con mañas y artimañas se va desvelando la nueva forma, mediante la cual la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo sea la nueva trinchera de batalla que los grupos auspiciados por Estados Unidos y la Unión Europea, a excepción de Polonia, desean manipular términos que no han sido debidamente consensuados con los 183 países que están inscritos en las Naciones Unidas.
El fin que se proponen es introducir nuevos conceptos que van más allá de los aprobados en la Conferencia de Bejing, tales como “derecho sexuales”, “educación sexual comprensiva”, “legalización de la prostitución”, este último a tratarse en la próxima reunión en junio sobre sida y el aborto como un derecho.
Nicaragua y otros países oportunamente han mantenido las reservas a estos temas, sin embargo los espacios de discusión de la ONU han sido una plataforma para desde allí ametrallar a los países en desarrollo para que el control de la población sea el tema de agenda internacional bajo una serie de “conceptos nuevos” con su famosa frase “términos incluyentes”.
De forma solapada pero real, lo que se pretende con la planificación familiar es el control de la población más pobre. Para los países altamente desarrollados, el nacimiento de personas en los países pobres atenta contra su seguridad, por tanto con su seguridad alimentaria se pretende garantizar que las materias primas que ellos no producen se mantenga, situación que si se invierte ellos se ven amenazados en su “bienestar”.
En un burdo y falso interés de los países desarrollados de realmente reducir la pobreza, se oculta una intención realmente feroz de eliminar a los pobres. En esta reunión los países opositores fueron casi los de siempre, los países árabes liderados por Egipto, algunos países africanos, Malta, la Santa Sede, y algunos países latinoamericanos como Chile, Guatemala y México, Honduras, Santa Lucía y Costa Rica.
Así la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD 1994 -2011) está destinada a imponer —con el pretexto de reforzar los derechos de las mujeres— las políticas abortistas. Sin embargo una valiente mujer, Patricia Gonnelle, ante los expertos expuso firmemente y declaró que habría que discernir con argumentos reales, concretos y actuales sobre aquellas cosas que se les estaba imponiendo.
Deseo destacar a la delegación de Chile, la cual puso reservas al documento y solicitó que se incluyera un artículo sobre la soberanía y el respeto a los principios nacionales. La participación de Nicaragua fue sin novedad, a pesar que tiene reservas a los conceptos de derechos sexuales, matrimonio y otros, no tuvo ningún papel protagónico, muy pasivo.
Así aprovecho para alertar a las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores que en dichas conferencias existe manipulación sutil de términos y conceptos que conllevan aborto y otras aberraciones humanas y no puede callar.
Jessica López M.
TURISMO RECEPTIVO
El turismo receptivo en Nicaragua no arranca tal vez porque los inversionistas nicaragüenses no invierten más en este rubro para brindarle una mejor atención a los turistas que salen de países desarrollados a vacacionar.
Como muy bien se sabe nuestro país cuenta con un sinnúmero de bellos destinos turísticos; pero el gran problema de los mismos, es que no cuentan en su gran mayoría con excelentes infraestructuras para que el turista reciba las mejores atenciones y comodidades posibles.
Esto es lo que sucede en algunos países vecinos de nuestra región centroamericana, en donde el turismo se ha incrementado enormemente después de haber invertido en este campo para generar no solamente muy buenas ganancias, sino también fuentes de empleos a quienes más los necesitan para poder salir adelante con sus respectivas familias dándoles una mejor calidad de vida.
Salvador Pérez González
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