Abstención y jóvenes como factores electorales

Los competidores de las próximas elecciones ya están definidos y aunque se escuchan voces que claman alta experiencia en hacer campañas y se escuchan voces triunfantes desde la oposición, un análisis frío del contexto en que se realiza este proceso electoral demuestra que la oposición está en una situación que antes no había sido enfrentada. La abstención, es un factor que de acuerdo a diferentes autores pasó de 10 por ciento en el 2001 a 27 – 33 por ciento en el 2006, podría ser la clave en los resultados, tanto así que con un 40 por ciento de abstención y 1,150,000 votos el FSLN lograría más del 50 por ciento de los votos válidos, un escenario no tan lejano si se considera que solo tendría que incrementar en 220,000 votos respecto al 2006.

Algunos estarán pensando: eso nunca va a suceder en Nicaragua, aquí todos votan. Pues ese es un primer tema a abordar. En las elecciones de 1990, 1996 y 2001 la oposición se benefició mucho del factor miedo por el conflicto con los Estados Unidos. La población para evitar malas relaciones diplomáticas que desencadenaran en un nuevo conflicto votó masivamente, un comportamiento muy claro en 1990 y 2001, después del ataque a las torres gemelas. Sin embargo, en el 2006 la abstención se multiplicó por un factor 2.7 – 3.3 dependiendo en el dato que se estime el padrón electoral. En base a los datos poblacionales de la CEPAL y el total de votos válidos unos 944,317 no ejercieron su derecho al voto por múltiples razones. Es muy conocida la disciplina partidaria de los sandinistas, así que se puede estimar que la mayor parte de esta población eran votos que no favorecerían al FSLN.

En el contexto actual el FSLN ha demostrado poder tener una relación estable con los Estados Unidos, con los organismos multilaterales y tener un manejo responsable de la macroeconomía. Ambos hechos son visibles, así que el factor miedo que tuvo influencia en 1990, 2001 esta vez esta desarticulado. Sin el factor miedo los candidatos de la oposición realmente dependen de su carisma y de su liderazgo para poder convencer a la población a votar por ellos. La misma oposición se encarga de destruir esta opción ya que se esfuerzan en demostrarle a la población que tan corrupto y/o poco confiable es el otro candidato. Una persona sin partido (30 a 35 por ciento de la población), fácilmente se puede convencer de que no hay por quién votar y se suman los que no tienen cédula y los que tienen problemas de acceso para votar, el 40 por ciento de abstención no es algo tan “imposible”.

La CEPAL estima la población entre 16 y 25 años en 1.25 millones, un tercio de la población en edad de votar que no tiene memoria del conflicto de los ochenta y si tienen más claro lo que ha sucedido desde el año 2002 en adelante, cuando las acusaciones por corrupción y de pactos de uno y otro bando de la derecha se han multiplicado. Es en esta población en donde el FSLN ha invertido con la educación gratuita, infraestructura deportiva y de educación. Los que creen que el FSLN la tiene difícil en este sector deben de pensarla dos veces ya que la oposición tampoco la tiene tan fácil. ¿Qué tanto podrán “pescar” en esta gran piscina los partidos de oposición? ¿Cuál es el mensaje hacia la juventud? ¿Cómo demuestran que son confiables?

La combinación de las variables demográficas del país y la tendencia de la abstención plantean un escenario electoral 2011 distinto al de los procesos anteriores. La diplomacia aplicada, la responsabilidad macroeconómica y la inversión en temas cercanos a los jóvenes dan una ventaja importante al FSLN ya que esta vez la oposición no contará con el factor miedo a la guerra o al desastre económico como eje central de campaña. La oposición debe reinventarse a nivel de discurso, de proposiciones y de candidatos. Con la actual dinámica auto destructiva de la oposición, Nicaragua podría tener el mayor nivel de abstención en la historia y con ello el FSLN obtendría fácilmente más de la mitad de los votos válidos. Alcanzaría una mayoría en la Asamblea Nacional que reduciría a la oposición a ser simple espectadores de los procesos políticos del país. Algo que el FSLN ha logrado en este gobierno con la diferencia que a partir de enero 2012 ya no necesitaran “convencer” votos.

El autor es graduado en  International Development Studies.

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