Ante los inminentes cambios que le esperan a Nicaragua al término de este año un grupo de organizaciones de la sociedad civil (OSC) hemos venido desarrollando —desde los últimos meses y de forma independiente— una serie de investigaciones sobre importantes temas educativos como lo son la batalla por el sexto grado, inversión y presupuesto ciudadano, la formación docente permanente, el acceso al agua potable en las escuelas públicas, infraestructura, educación técnica vocacional, entre otros. Una vasta información recopilada y procesada de manera objetiva y profesional para valorar el estado actual de la educación en Nicaragua. Los resultados nos indican que si bien ha habido logros y avances, los desafíos son superiores porque obedecen a rezagos y a una serie de problemas de fondo que requieren atención inmediata por el efecto acelerado que ocasionan en el deterioro de la calidad de la educación en sus diferentes ciclos.
Por tales razones se ha considerado, discutido y validado un portafolio de propuestas para paliar los problemas identificados. Estos acuerdos han sido posibles dentro del marco de un verdadero diálogo reflexivo entre nuestras mismas organizaciones aliadas para unificar vigores dispersos, como citó muy oportunamente un estimado amigo y colega, en un esfuerzo por impulsar desde nuestras propias estructuras internas una alianza permanente por la educación.
Partiendo de esta unificación de esfuerzos, es con propiedad que ahora podemos invitar a los poderes del Estado, en el Ejecutivo y el Legislativo, y al sector empresarial, social y comunicacional a que se fomente un diálogo público-privado para establecer verdaderas alianzas multisectoriales en pro de la educación y sus múltiples demandas. Y podemos hablar de muy buenos antecedentes, en un discurso el 17 de enero de este año el señor Presidente de la República mencionó que existe una inversión del 10.1 por ciento del PIB en educación incluyendo la inversión proveniente del sector privado, lo que se puede interpretar como un reconocimiento tácito del Ejecutivo al importantísimo rol que tiene la empresa privada para elevar las tasas de escolaridad de niños, niñas y adolescentes. Lo que sugiere que es necesario un entendimiento de largo plazo entre el Ministerio de Educación y el sector privado.
Un entendimiento que hoy más que nunca, y en un año de elecciones, debe ser considerada la estrategia para impulsar una voz unificada por la educación. Este es el momento de exponer, proponer y ser escuchados; de probar que en Nicaragua se puede promover un verdadero liderazgo trascendiendo los colores partidarios e intereses personales. Aquí no se trata de disputarnos el protagonismo con las futuras autoridades ministeriales educativas sino poner a su disposición todos los informes —diagnósticos y propuestas— que hemos venido impulsando desde nuestras respectivas organizaciones.
Desde la sociedad civil, académicos, profesionales de diversas disciplinas y especialidades, exministros de educación, empresarios, jóvenes y líderes emergentes creemos firmemente que el más importante reto para el futuro gobernante de nuestro país es el de asegurar que la educación ocupe un lugar central en sus planes y estrategias de desarrollo. Ya es momento de darle una oportunidad a la educación y a Nicaragua.
La autora es directora ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense Eduquemos.
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