“¿Qué voy a hacer? Si en la casa hay cuatro chavalos, lo primero, es la comida, aunque se queden sin luz”.
Las palabras de María Pérez, habitante del Distrito Seis de Managua, resumen la situación económica del cuatro por ciento de los clientes de la distribuidora de energía Gas Natural, antes Unión Fenosa, que han dejado de pagar la factura de luz porque el salario no da para eso.
Pérez paga la llamada “cuota pequeña”, la que se aplica en los barrios más pobres, nacidos como asentamientos espontáneos en la década pasada. Es de 135 córdobas, pero aún así, no puede ir al día con sus facturas.
“Yo vendo cloro, creolina, productos para la limpieza; vendo de 60 a 80 pesos al día, ¿para qué voy a ocupar eso, más que para la comida?”, insiste.
En el mejor de los casos, esta mujer gana 2,400 córdobas al mes. Ella necesita trabajar cuatro meses para que su salario cubra la canasta básica de un mes. Eso explica por qué se le hace difícil pagar la luz.
Y lo mismo ha ocurrido con al menos 28 mil clientes de Gas Natural a partir de este año.
Así lo confirmó Jorge Katín, gerente de Comunicaciones de la distribuidora. “Estamos teniendo problemas con el cobro de la factura del recibo. En marzo, abril y mayo, se nos han caído un cuatro a cinco por ciento de las recaudaciones en el cobro domiciliar”.
Según las estadísticas de Gas Natural, brindadas por Katín, el promedio de cobros de las facturas bajó de un 93 por ciento a un 88 por ciento en los últimos meses.
En este caso, la distribuidora descarta que haya inconformidad en sus clientes, ya que el porcentaje de reclamo no ha variado de entre 11 mil y 12 mil por mes.
“Suponemos que es la misma situación económica del país”, comentó Katín, en referencia a la falta de pago.
Esta hipótesis podría no estar muy desacertada, ya que incluso los clientes que van al día, como Marlon Lacayo, del barrio La Primavera, pagan con dolor su factura de 200 córdobas.
“Los salarios están bajos, pero todo sube (de precio), solo los salarios se quedan congelados, hay meses en que uno no tiene para pagar”, señala Lacayo.
La situación para algunos morosos es tan crítica que ni siquiera pueden optar a la modalidad de pago llamada “pacto social” que ofrece la empresa.
Esta consiste en que todo cliente que tenga más de ocho facturas sin pagar puede aplicar a un arreglo de pago si cancela los últimos tres meses de deuda. Si el deudor cumple con el acuerdo durante seis meses, se le perdona el 50 por ciento de la deuda, y si continúa con sus pagos por otro seis meses, Gas Natural cancelará las facturas antiguas en mora.
“Yo ya apliqué a eso y no pude, por eso quiero ver si hago otro arreglo de pago, porque el chiste es pagar la luz, uno no quiere estar pegado (ilegal)”, comenta Pérez.
La preocupación es múltiple para esta clienta de Gas Natural, ya que las opciones que le presenta su salario son mínimas.
“Uno tiene que priorizar la comida, ya ni en los puestos de Enabas podés pensar porque ahí a los dos días ya no hay comida para comprar, uno tiene que ir a morir a los mercados y ahí un litro de aceite vale 40 pesos”, explica Pérez.
Esta es la situación real de una cantidad de clientes de Gas Natural.
La cantidad de gente es tan grande que equivale a que la población entera de Ciudad Sandino se viera impedida de pagar la luz.
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