CORRESPONSAL/ GRANADA
El pueblo católico de Granada, creyente en la Virgen María Auxiliadora, se volcó ayer para participar de su fiesta principal a través de la solemne eucaristía oficiada en la mañana. En este importante oficio religioso se pudo ver cómo el pueblo devoto colmó la pequeña capilla de la milagrosa imagen, que fue adornada con rosas blancas.
El acto litúrgico fue presidido por monseñor Jorge Solórzano, obispo de la Diócesis de Granada, quien una vez más admiró la gran devoción que muestra el pueblo a la Virgen Auxiliadora e invitó a orar y acercarse a Cristo a través de la Virgen.
Ayer al culminar la misa asumió el cargo de presidenta de los festejos la señora María Dolores Chamorro de Sandino y entregó el cargo a doña Nercy Rodríguez Mendoza, luego de un año de trabajo arduo.
La fiesta culminó al caer la tarde con la procesión de ofrendas, en la que se pudo apreciar la devoción popular y sobre todo la solidaridad, pues la gente llevó regalos a la Virgen, que luego serán compartidos con los hogares de ancianos y de niños desamparados.
Por la noche la imagen fue subida de nuevo al altar, donde permanece todo el año, luego de una misa especial.
La devoción a esta imagen es calificada como un “fenómeno” por el sacerdote Enrique Obando, director del colegio Salesiano, quien dijo que ella acude a sus fieles en los momentos más difíciles.
“Por su nombre Auxiliadora se le ha conocido como protectora de los enfermos, cautivos y de todos los que necesitamos su auxilio. Ella viene a nuestro rescate, en todos los aspectos, tanto en la salud, problemas morales, familiares, éticos, profesionales y hasta políticos; a ella se le implora para que interceda por nosotros”, dijo el padre Obando.
“En este tiempo particular de la historia hay que orar. Es triste ver a las personas que no saben qué hacer, no se mira el futuro claro, sin embargo, no hay que perder la fe y la esperanza”, citó Obando.
Reflexionó en el tema de la migración de los nicaragüenses en busca de un empleo en otro país e invitó a los políticos a promover un clima de tranquilidad y concordia durante el proceso electoral.
“Nadie duda de la capacidad de las autoridades de poder hacer de este evento una verdadera fiesta cívica, pues solo basta la voluntad porque los recursos los tienen y un llamado a la unidad y la fraternidad y que ese llamado a la reconciliación y paz no sean solamente un discurso político, sino que realmente corresponda, que lo veamos en la práctica, que no haya doble discursos”, refirió el sacerdote.
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