El Msc. Arnulfo Urrutia, autor del libro Éxito emprendedor, un libro para triunfar, afirma que todos debemos tener un trabajo alterno al que realizamos.

Gane desde la casa ¡dinero extra!

Son las 5 de la tarde, concluye el trabajo que tiene sobre el escritorio, manda un reporte y apaga su computadora. Revisa la agenda y hoy no va para su casa, sino que tiene una clienta esperándola. Llama a su mamá, pregunta por las tareas de su hijo y toma su bolso.

Fotos de La Prensa/ Uriel Molina/Bismarck Picado


Son las 5 de la tarde, concluye el trabajo que tiene sobre el escritorio, manda un reporte y apaga su computadora. Revisa la agenda y hoy no va para su casa, sino que tiene una clienta esperándola. Llama a su mamá, pregunta por las tareas de su hijo y toma su bolso.

Es inmenso, color gris y pesa, como dicen las abuelas, más que un mal matrimonio, pero ella se lo coloca en el hombro y se va a la parada de buses.

Hoy seguro llegará después de las 8 de la noche a su casa. Si tiene suerte llegará más tarde porque esta clienta es de las que se emociona y cuando le hace tinte, después quiere pistoleado, planchado y arreglo de pies y manos, casi 700 pesos en unas horas, no está mal.

Hace cuatro años Karen Indiana Obando, quien labora en el área de monitoreo de la Policía Nacional, no dejaba de preguntarse cómo ganar más dinero.

“Mi hijo estaba pequeño, bueno, más, y yo soy madre soltera, acababa de terminar la licenciatura, pero los salarios no son grandes y el niño demandaba muchas cosas que no cubría con mi salario”, señala Karen.

Comenzó vendiendo ropa, después con lo que ganó de la venta de ropa comenzó a pagarse un curso de estilismo al que asistía puntualmente todos los domingos.

“La ventaja es que a mí me gusta y desde el inicio lo que iba aprendiendo a hacer ofrecía mis servicios y mi clientela ha crecido”, asegura.

La frase que siempre se repite Karen es: “Querer es poder”.

“Aquí en mi trabajo veo gente delinquiendo para tener lo que todos queremos, una casa, buena comida en la mesa, buena educación para nuestros hijos, vestirnos bien, no tener deudas, pero si a uno le gusta lo bueno, debe esforzarse más, no cometer delitos”, asegura.

Una gran ventaja que tengo, asegura Karen, es que mi horario me permite aprovechar a diario tres horas de la noche y tengo fines de semana.

“Aún cuando estoy de turno el fin de semana, me organizo una agenda de trabajo, pero eso no se puede hacer en todos los lugares”, asegura.

Nicaragua es un país donde

quizás por cultura no se acostumbra tener dos empleos, afirma el máster en administración de empresas Arnulfo Urrutia.

Urrutia, autor del libro Éxito emprendedor, un libro para triunfar , ha recogido en casi diez años una serie de historias de personas que aún con toda la problemática económica-social del país pueden calificarse como triunfadoras en los negocios.

“Que alguien trabaje para una institución o empresa y además lo haga en su casa no es común y esto se debe a que los trabajos son demasiados absorbentes, también es por una cuestión de comodidad porque en otros países como Estados Unidos es impensable que una familia vivirá de un solo salario, no se puede, hay que tener al menos dos empleos”, afirma Urrutia.

Xiomara Laguna de Ayestas y Karen Ayestas tienen una alianza con otras profesionales y amas de casa  en el sitio web Hecho en Casas. “Nuestra propuesta es que además de ganar dinero, podamos ofertar lo que hacemos sin los altos costos que implica tener
Quienes han encontrado un espacio que les permite tener ingresos adicionales con las nuevas tecnologías han sido los ingenieros en sistemas que, además de tener un trabajo de oficina, pueden en sus casas reparar, programar computadoras y crear sitios webs.

Tal es el caso de este joven al que llamaremos Juan, pues su nombre debido a una cláusula de exclusividad en su empleo formal le traería problemas.

“Yo estoy administrando dos sitios web, por los que me pagan un salario de 100 dólares por cada uno. Como trabajo bien y barato, la gente me busca y siempre tengo agenda llena y al menos 300 dólares extras al mes, con eso me he pagado cursos de diseño y saqué mi carro, si no hubiese sido imposible”, afirma.

Juan tuvo que mentir a su empleador cuando casi lo despiden por hacer este trabajo en sus horas libres.

“No entiendo la exclusividad, es decir yo me dedico 100 por ciento a mi trabajo por las horas que me pagan de 8 a 5, y lo que haga en mis noches y fines de semana no debería importarles porque no estoy usando ni instrumentos de la empresa ni el tiempo que ellos me pagan, pero así son las cosas en este país”, dijo Juan.

Sin embargo, de acuerdo con Urrutia, no existe ningún impedimento legal para tener dos empleos.

“No hay problema con que vos salgás de un trabajo para ir a otro, en cuanto a las cotizaciones, te reducen el Impuesto sobre la Renta de ambas instituciones o empresas, de la misma forma ocurre con el Seguro Social, porque no está reñido, lo único es que enterás más al fisco y enterás más dinero para tu jubilación”, aseguró.

El temor de quedarse sin el empleo seguro a veces limita a las personas a arriesgarse a ofrecer sus servicios en sus campos de trabajo, así como no estar en mora con los impuestos que genera su labor.

Existe una Ley de promoción a la formalización de las microempresas, gracias a la cual se obtiene un número RUC y se pagan los dos primeros años 75 córdobas en impuestos y después de dos años 150 córdobas.

“Esta ley es una gran ventaja porque si sos profesional y te inscribís, tenés tus papeles en regla y si lo deseás, tenés la oportunidad de convertirte en un proveedor del Estado, competir en las licitaciones”, afirmó Urrutia.

Muchas de las pequeñas empresas exitosas que Urrutia cita como ejemplo en su libro y su revista Emprendedores comenzaron con la idea de un miembro de la familia y la decisión de potenciar sus capacidades y habilidades.

“Conozco gente que comenzó porque sabía cocinar bien y decidió cocinar y ofertar sus servicios y no era un chef, pero tenía esa habilidad y ahora son dueños de servicios de bufet y les va bien, el reto además de hacer algo bien es aventarse”, aseguró.

Aventarse

Karen Indiana Obando afirma que con el dinero  extra que gana hace tres cosas, suplir las necesidades de su hijo, reinvertir en el negocio y ahorrar aunque sea un poco cada mes.
es la palabra ideal para describir lo que hacen juntas una abogada y una profesora de inglés de la Universidad Thomas Moore.

Xiomara Laguna de Ayestas y Karen Ayestas son los rostros detrás de una iniciativa que puede ser ubicada en las redes sociales llamada “Hecho en Casas”.

Ambas son concuñas y desde que sus hijos estaban pequeños compartían alegremente preparando manualidades para la celebración de los cumpleaños.

Los niños crecieron y la celebración de piñatas quedó atrás, pero ellas continuaron con su afinidad por las manualidades.

Hace cinco años Karen llevó a su hija con unas amigas del colegio a una tienda donde, además de vender materiales para bisutería, enseñaban a elaborarlas y descubrió su pasión por los accesorios.

“Más que un hobbie ahora es una pasión, me encanta hacer diseños diferentes y compartí con Xiomara, ella por su parte elabora galletas y canastos de material reciclado y nuestro objetivo es tener una tienda, pero es caro mantener un local, así que fue cuando vimos una oportunidad en las redes sociales y el internet”, manifestó Karen.

La gran ventaja en internet es que no tenés que hacer la gran inversión para mostrar tus productos, manifiesta Xiomara; si hacés algo que es un encargo, solo se le sacás una foto y lo colgás.

“En mi caso una “ropasuciera” es una canasta grande que ocuparía mucho espacio físico si tuviese un local, pero en la tienda virtual es una foto con una descripción”, afirmó Xiomara.

A la página Hecho en Casas se han ido sumando cada vez más y más mujeres profesionales que cuentan con alguna habilidad y desde esa plataforma ofrecen sus productos, buscan clientes, ahorran tiempo mientras buscan más ingresos.

“En la página se reciben encargos y se les ayuda si los clientes quieren algo específico, estamos en contacto vía e-mail o por teléfono en el caso de personas que no tienen acceso a internet y una de las ventajas es que si quieren por ejemplo un centro de mesa para una boda o quinceaños tiene a tres personas con diferentes áreas de trabajo que pueden aportar para que haga algo diferente y bonito, es decir todo en un solo lugar”, afirma Xiomara.

Las personas que tienen participación en Hecho en Casas tienen dos compromisos: El primero pagar un coste mensual de 20 dólares para mantenimiento de la página, participar en los bazares y eventos a que se convoque.

“Internet facilita mucho, pero la gente quiere tocar, oler y saborear lo que hacemos y es por eso que siempre estamos buscando lugares donde ser conocidas; estaremos participando en la feria del regalo de mamá en Metrocentro, por ejemplo”, afirmó Xiomara.

Las integrantes de Hecho en Casas aseguran que los beneficios de tener un trabajo manual en casa no solo se traduce a dinero. “Tiene ventajas terapéuticas, uno se desconecta del corre corre, en mi caso que soy abogada y a veces los procesos son largos, trabajar en mis galletas y canastos me permite la satisfacción de ver un trabajo concluido en corto tiempo”, destacó Xiomara.

Debo reconocer,

Karen Indiana Obando afirma que con el dinero  extra que gana hace tres cosas, suplir las necesidades de su hijo, reinvertir en el negocio y ahorrar aunque sea un poco cada mes.
afirmó Urrutia, que las mujeres, más que los hombres, son las que están en la disposición de asumir trabajos extras, y recalcó esto es porque lo que sigue primando son labores como costura, bordado, cocina, bisutería.

“Los hombres no buscan otras alternativas y creo que es cultural porque pueden ser técnicos en reparación, saber de mecánica, pero difícilmente deseen trabajar el fin de semana en la casa o hacer algún trabajo de carpintería, no lo hacen porque la cultura es que el fin de semana se descansa, aunque el lunes no se sepa cómo se resolverá la comida o cómo se solventarán los gastos innecesarios del fin de semana”, afirmó Urrutia.

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