Para eso convocaron, en días recientes, a una reunión de urgencia en la que surgieron una serie de propuestas por parte de funcionarios del Ministerio de Gobernación, Salud, Educación, Mifamilia, jueces, abogados, fiscales, defensores públicos y organismos no gubernamentales como sectores sociales.
Los abogados somoteños Arsenio López, Gary Bayre y Uriel Carazo coincidieron en demandar acciones más enérgicas de la Policía, crear delegaciones policiales en aquellos sectores más violentos, garantizar patrullajes continuos y fortalecer la vigilancia comunitaria que ya funciona en algunos barrios, además de acabar con los expendios de drogas y licor que generan violencia.
“Cómo es posible que más de 100 elementos de estos tengan sometidos al terror a toda una población entera en este municipio”, se preguntó Gary Bayre, mientras Uriel Carazo pidió la presencia del Ejército en las calles somoteñas.
Autoridades del Ministerio de Educación (Mined) y de algunas universidades prometieron becas a los jóvenes que se retiren de las pandillas, mientras que el Alcalde de Somoto, Wilson Pablo Montoya, aseguró que buscaría recursos para la generación de empleos y la construcción de un centro de rehabilitación contra el consumo de alcohol y drogas.
El comisionado Edmundo Vindell, segundo al mando de la Policía Nacional en Madriz, manifestó que entre los planes que ya ejecutan está el apoyar la conformación de las vigilancias comunitarias en barrios y comarcas, fortalecer las comisiones de prevención del delito, crear algunas delegaciones policiales en sectores de mayor conflicto, coordinar con líderes comunitarios y de iglesias tareas que permitan la prevención del delito.
“También estaremos persiguiendo y capturando a los líderes de las pandillas en estos sectores, para enjuiciarlos y llevarlos a prisión, mantendremos coordinaciones con jueces y fiscales para castigar a los padres de familia que apoyan y encubren a los delincuentes”, indicó el comisionado Vindell.
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CORRESPONSAL/MADRIZ
“Ya Somoto no es la ciudad tranquila de años atrás, ya no se puede andar a pie y salir con la familia o estar tranquilo en su hogar”, manifestó con mucha decepción Noelia López Ulloa, Juez de Audiencia Local, al hacer referencia al problema de los grupos de pandillas que operan en diversos sectores urbanos y rurales de este municipio, e incluso, en comarcas del municipio de San Lucas, en el departamento de Madriz.
Lo anterior lo externó López Ulloa en una reunión promovida por las autoridades policiales con un grupo de funcionarios del Estado, fiscales, jueces, abogados, defensores públicos y diversos sectores, que buscan cómo ponerle fin a esta problemática social que se vive en varias zonas de Madriz.
López Ulloa hasta relató uno de los momentos de terror que vivió semanas atrás cuando un grupo de las pandillas atacó su casa.
Caso como el de la judicial lo viven muchas familias de sectores como el 18 y el 20, al este de la ciudad de Somoto (cabecera departamental de Madriz), donde ya se instaló una delegación policial (a petición de los habitantes) para controlar la violencia que generan las pandillas en estos lugares.
PANDILLEROS IMPONEN EL TERROR
Don Luis Alberto Flores González, habitante de uno de los dos sectores en conflicto, manifestó que ya no se puede vivir en estos barrios al este de Somoto. “Aquí ni los taxistas se arriesgan a venir a dejar pasajeros, y lo peor es que nadie le quiere comprar un solar aquí, porque le tienen un horror a los vagos que han hecho de este sitio un Vietnam”, indicó.

A la vez pidió a los jóvenes abandonar ese tipo de violencia callejera y llamó a los padres de estos a asumir la responsabilidad de educar a sus hijos dentro de la familia. “Cómo es posible que algunos adultos apoyen a sus hijos a que se agredan con otros en plena vía pública y hasta las piedras les facilitan”, recriminó.
Doña Rosa del Carmen Zeledón González, del sector 20, dijo que su familia ya está cansada de las “batallas campales” que mantienen las pandillas en estos lugares. Don José Salomón Báez Cáceres, del sector 18, pidió mayor presencia policial “porque cuando ellos están (los agentes) nosotros descansamos más”, dijo.
SALVAJISMO DE DELINCUENTES
Emma Cuadra Tercero recordó los horrores que han vivido y cómo algunos de estos jóvenes destruyen las lámparas del alumbrado de las calles y apedrean las viviendas sin importarles si hay niños, ancianos o personas enfermas.
Mientras que el anciano Carmelo González dijo que los morteros que disparan los grupos de pandillas aterrorizan a su familia. “Ya nosotros no queremos vivir aquí, pero tampoco tenemos a donde ir, nuestra esperanza es que la Policía haga mayor presencia y ponga mano dura”, pidió.
Estos problemas de las pandillas se extienden a sectores como el 10, 11, 14, 16 y 17, donde los pobladores ven interrumpidos sus sueños, por las continuas batallas que escenifican y en las que salen a relucir morteros, machetes, armas hechizas de fuego y piedras.
AGRUPACIONES DELINCUENCIALES
La inteligencia policial califica a la mayoría de estos como agrupaciones delincuenciales juveniles, y en los informes indican que en Madriz operan 9 organizaciones de pandillas conformadas por más de 136 jóvenes, de los cuales 8 de estos se encuentran dispersos en el municipio de Somoto (6 en el área urbana y 2 en lo rural), mientras que uno más actúa en comunidades del municipio de San Lucas.

En un amplio informe expuesto por el comisionado Edmundo Vindell, segundo jefe de la Policía en Madriz, señala que la actuación de la mayoría de los elementos que integran las pandillas tienen raíces arraigadas en la transculturización, que genera prototipos de conductas recogidas en países vecinos como Honduras, El Salvador y Guatemala, hasta donde viajan y se involucran en actividades de las maras.
Indicó que las actividades delictivas que muchos de estos jóvenes cometen, las hacen bajo los efectos de la marihuana, el alcohol o pegamento e incluso drogas más fuertes como la cocaína.
Explicó también que algunas de estas agrupaciones llevan meses aterrorizando a la gente de varios sectores de la ciudad y comunidades rurales del municipio de Somoto y San Lucas, al atacar viviendas a las que les destruyen los techos, puertas y ventanas, causan lesiones físicas graves a los pobladores, cometen robos con intimidación y fuerza, destruyen luminarias, vehículos y obstruyen vías públicas, además de consumir y expender drogas.
PANDILLEROS SE QUEJAN DE LA POLICÍA
“La mayoría no tenemos chamba (trabajo), ni parlamos (estudiamos) para obtener money (dinero) la rebuscamos jodiendo (pidiendo) a quien encontramos por aquí para ayudar en nuestras chozas (casas) y comprar lo que los rocos (padres) necesitan”, manifestó uno de los integrantes de las pandillas del sector uno de la ciudad de Somoto, quien pidió no revelar su identidad.
A la vez que consideró que la Policía los agarra como enemigos, “solo por el hecho de andar tatuado ya te consideran delincuente, y si te ven con la mara (grupo) te enchachan (esposan), y te sacan en los medios por eso nadie te da chamba (trabajo)”, reiteró.

“Solo pedimos que nos dejen en paz, solo queremos vivir nuestras vidas a nuestra manera, que nadie se meta con nosotros”, dijo.

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