MADRID/AFP
Miles de jóvenes convocados por el movimiento “Acampada en Sol” se concentraban anoche en el centro de Madrid desafiando la prohibición y prometían quedarse allí hasta las elecciones del domingo, en una acción que dura ya varios días para reclamar cambios sociales.
“Nuestra intención es quedarnos aquí hasta el día de las elecciones. Si nos desalojan (…) mañana volveremos”, declaró el portavoz Juan Rubio.
Convocada a través de las redes sociales y conocida ya como “la revolución de los indignados”, la protesta comenzó el domingo —a una semana de las elecciones municipales y regionales— en Madrid y varias ciudades de España para reclamar cambios sociales y políticos y denunciar la alta tasa de desempleo juvenil en España, que supera el 40% (21% es la tasa global).
Este miércoles, más de mil personas se congregaron ante la céntrica Puerta del Sol de la capital española a pesar de que la junta electoral provincial de Madrid prohibió la concentración, convocada a las 8 de la noche hora local.
Varios vehículos y efectivos policiales rodearon a los concentrados, que coreaban eslóganes como “Lo llaman democracia y no lo es”, “El pueblo unido funciona sin partidos” o “PSOE, PP, la misma mierda es”, en alusión al gobernante Partido Socialista Obrero Español y al opositor Partido Popular.
La autoridad electoral alegó que la demanda de autorización “no se ha presentado en el tiempo establecido por la ley, que es de 24 horas”. La protesta también fue prohibida en otras ciudades españolas, según varios medios.
Una portavoz de la autoridad electoral argumentó además que la manifestación “puede afectar a la campaña electoral y a la libertad de los ciudadanos en derecho del voto”.
La decisión de la junta electoral “no tiene efectos vinculantes, por lo tanto no hay ninguna prohibición”, declaró a la AFP otra portavoz del movimiento juvenil, Carlota Jover.
“No somos antisistema, somos cambiosistema” y “Ley electoral, reforma ya”, en referencia al sistema electoral, que favorece a los dos grandes partidos, son otros de los eslóganes que podían verse en la plaza.
La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, declaró al respecto que es “sano” y “bueno” para la democracia que los ciudadanos se expresen en la calle, además de una “buena llamada a la atención” a los políticos, que deben tratar de “atender ese malestar”.
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