Verónica Ramírez Chávez aún no se repone del susto que vivió hace 15 días cuando un grupo de cuatro sujetos la interceptaron repentinamente en una calle de las zona 11 de Ciudad Sandino cuando ella regresaba de su trabajo en una maquila de Mateare.
“Dame el bolso, si no te saco la pitahaya (sangre)” son las palabras que resuenan en la mente de Ramírez Chávez desde esa tarde.
Según la pobladora de la zona Cinco, antes que los sujetos la despojaran de sus pertenencias le pidieron 10 córdobas y ante su negativa la intimidaron con cuchillo en mano.
“Siempre hay vagos por las calles y le piden a uno un córdoba y ya te dejan seguir en paz, pero si te negás a hacerlo se ponen improsultos y son capaces hasta de matar si es posible. Lo peor es que ya no es ni un peso el que piden, sino hasta 10”, indicó Ramírez.
Según algunos comunitarios, a cambio del paso libre para transitar en vehículo o a pie las personas deben pagar una especie de impuesto a las pandillas, que va desde un córdoba a más.
POLICÍA NO HA RECIBIDO DENUNCIAS
No obstante, la jefa de Policía de Ciudad Sandino, comisionada mayor Concepción Tórrez, aseguró que hasta ahora no reportan denuncias relacionadas con esta actividad, pero instó a la población a denunciarlas ya que para los agentes del orden los únicos que piden dinero en las calles son los alcohólicos.
“Hay grupos de bebedores que siempre están en las calles pidiendo un córdoba para continuar tomando licor. Hemos estado hostigando esos sectores para prevenir y desocupar esas áreas en donde las personas se sienten amenazadas porque estos grupos tanto en horas de la mañana o por la noche se vuelven agresivos contra la gente que no les da el córdoba o lo que ellos quieren”, detalló la comisionada mayor.
Claudia Pérez Tenorio comentó que las mototaxis han dejado de ingresar a la zona 11 por temor a ser víctimas de robo, ya que cada vez que llegan a dejar un pasajero en una carrera que vale 10 córdobas, las pandillas les roban más.
“Ya casi no entran las caponeras, si cuando lo hacen es más lo que les roban que lo que se pueden ganar los pobres. Además es mucha exposición porque si se niegan hasta los pueden apuñalar como ocurrió una vez”, recordó Pérez Tenorio.
Carmen García López, habitante de la zona 11, aseguró que las pandillas que han marcado ese territorio provienen de sectores aledaños donde existe una gran concentración de expendios de droga.
“Aquí vienen unos vagos drogados de otros sectores para robar”, dijo García.
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