TOKIO /EFE
A la misma hora en la que hace dos meses un potente terremoto de 9 grados Richter cambió el rumbo del país, Japón detuvo ayer las pesadas labores de reconstrucción durante un minuto para recordar a los 14,981 muertos y 9,853 desaparecidos, casi todos ellos en las provincias nororientales de Miyagi, Iwate y Fukushimalas del seísmo y el tsunami.
Rodeados por escombros o en los refugios, soldados, voluntarios y ciudadanos de a pie de ciudades como Minamisanriku o Kesennuma dejaron lo que estaban haciendo a las 14.46 horas (05.46 GMT) y dedicaron un sentido minuto de silencio a las víctimas que fue transmitido en directo por la televisión pública NHK.
En localidades costeras de estas regiones, la flota que se salvó de las olas lució ayer las tradicionales banderas para traer suerte durante las jornadas de pesca que fueron donadas por personas anónimas, como símbolo de la recuperación de la normalidad.
Tras el recuerdo de las víctimas, los voluntarios y equipos de reconstrucción reanudaron sus trabajos para reconstruir una zona en la que el mar destruyó 72,000 casas. Todavía quedan 25,000 toneladas de escombros que hay que limpiar tras el desastre, al tiempo que se van construyendo las viviendas temporales para alrededor de los 117.000 evacuados.
Los que se quedaron o regresaron a sus hogares en pueblos como Ishinomaki o Rikuzentakata no pueden disfrutar de comodidades básicas. Una encuesta de la cadena NHK en la que un tercio de los consultados dijo no tener aún agua para asearse.
Los efectos del terremoto, tsunami y crisis nuclear también han obligado a la tercera economía del mundo a revisar la seguridad de su sistema de suministro energético y plantearse un cambio de rumbo.
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