Por Edgard Rodríguez C.
Considerar que el equipo de Granada es un conjunto de profundo pitcheo y escasa ofensiva podría ser una conclusión equivocada. Lejos de cualquier percepción superficial, los Tiburones funcionan como una tropa balanceada.
La presencia de lanzadores caracterizados como Julio Ráudez, Armando Hernández, Juan Pablo López y Oscar Gómez, más la irrupción de Gerardo Centeno y el aporte de Jioder Palacios, lo muestran como un equipo cuyo fundamento está en el pitcheo. Y así es. Pero ojo, el Granada también batea.
Quizá lo curioso es que los Tiburones no tienen una alineación como las de antaño con Ernesto López, Luis Fierro, Earl Lampbert, Humberto Macías y José del Carmen Barberena, y sin embargo producen más que lo justo para ganar. De forma colectiva Granada resume .279. Significa que batea.
Es más, Granada tiene un bateador de 400 puntos en Eddy Talavera, el veterano de 43 años que sigue siendo un ejemplo de entusiasmo. Y sobre .300 están el también experimentado Domingo Álvarez y los jóvenes Milton Martínez y Yáder Vélez, quienes junto a Juan Sandoval forman el núcleo de la ofensiva.
Ahora, si usted revisa esa alineación, concluirá que su debilidad está en el ataque. Ahí no hay nombres rimbombantes. Pero el funcionamiento desarrollado en el campo dice lo contrario. Granada no solo es pitcheo. Es balance. Y eso es lo que explica porqué esta tropa va en primer lugar en su grupo.
El gran mérito hasta ahora es para Ernesto López, quien ha tenido la habilidad de exprimir lo mejor de cada pelotero y moverlos todos en la misma dirección. Lo mismo que hizo con el Rivas en la campaña pasada, aunque al final la tropa sureña se vino de bruces contra el piso ya en la fase de postemporada.
Para evitar que eso les ocurra ahora a ellos, los Tiburones pondrán mucha atención a los aspectos que debe mejorar con los refuerzos. Y seguro pondrán especial énfasis en la obtención de artilleros de poder, detalle que fue como carta de presentación de los clubes granadinos de antaño, con Ernesto al frente.
Pero mientras ese instante llega, Granada sigue ganando partidos y sobre todo respeto con un equipo que a base de determinación, carácter y por supuesto pitcheo, está en el primer lugar de su grupo.
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