En los últimos años durante el gobierno orteguista se ha venido “consolidando” un nuevo deporte: bloquear las calles y crear un caos vial en la ciudad de Managua por cualquier motivo. Todo a la vista y paciencia de la Policía, que permite a unos violar el derecho a la libre movilización y al trabajo de la mayoría.
Para celebrar una fecha como el 1 de mayo, se adelantan fechas y se bloquean las principales arterias de la ciudad con al menos un día de antelación, en la principal calle de la ciudad se remueven los semáforos para instalar una tarima en un amplio sector de la Carretera a Masaya, el comercio se paraliza con las consecuentes pérdidas económicas para el sector privado.
Las excusas para bloquear las calles total o parcialmente abundan, y no solo se cierran las calles, sino que los buses se sacan de ruta masivamente para cualquier evento partidario, mientras el ciudadano común lucha por llegar a su trabajo o regresar a su casa.
Las calles en el sector de El Carmen, donde opera la “secretaría”, la presidencia y la residencia del Presidente, son bloqueadas por doquier mas allá de la protección razonable que se le debe dar a un gobernante, en una demostración de que lo que impera es paranoia oficial al llamado “Pueblo Presidente”.
Está bien que los ciudadanos se manifiesten, en las rotondas y en las calles, pero está mal que lo hagan a costa de lesionar los derechos de los demás a la libre movilización y al trabajo. El que quiere vagar, que vague, pero no a costillas de los que quieren trabajar.
La regla de oro que debe de imperar en el respeto entre los ciudadanos y que debe ser observada con celo por la Policía Nacional es la de Benito Suárez: el respeto al derecho ajeno es la paz. Una acción que lesiona el derecho ajeno, como por ejemplo: bloquear una calle aunque en nuestro ambiente violento no sea tipificada como una acción de violencia, en efecto lo es, porque por medio de la fuerza se le conculcan las libertades básicas a otros ciudadanos, so pretexto de una causa justa.
Pero lamentablemente, la Policía Nacional en lugar de esmerarse en que las vías permanezcan abiertas, más bien se ha dado a la tarea de cerrarlas junto con los manifestantes, particularmente si son del signo político del partido gobernante.
No debe permitirse que los empleados públicos y los buses de transporte público sean monopolizados, que las arterias de la ciudad sean clausuradas provocando pérdidas a todo el comercio, a como ocurrió en un día de trabajo normal, el pasado viernes 29 de abril, solo porque al Gobierno se le ocurrió celebrar en esa fecha el día de los trabajadores y politizar totalmente esa efemérides mundial.
Si contamos los días feriados verdaderos, más los que el Gobierno da “a cuenta de vacaciones” o suspende el trabajo en el Estado para celebrar cualquier cosa, o incluso las clases para ver un juego de futbol, como ocurrió recientemente cuando se convocó a los estudiantes a “estudiar” futbol entre el Barca y el Real Madrid, si sumamos, nos daremos cuenta que cada vez más el nicaragüense no está produciendo y está dedicado a una actividad política, o los que están dedicados a esta actividad política, sea de protesta o de fiesta, bloquean a los que quieren trabajar. Vamos por más victorias.
El autor es diputado
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