Humberto Belli Pereira

Educación, ¿para qué?

Al terminar la primaria el alumno promedio ha completado más de cinco mil horas de clase. ¿Cuántas de ellas le servirán para la vida y cuántas se las llevará el viento? Myrna Dávila Castellón, en su excelente artículo “Educando para la vida” (LA PRENSA 9,4,2011), recordaba el esfuerzo y tiempo que dedicaba en su niñez al estudio de cosas que parecían innecesarias. “¿Por qué?” se preguntaba ella, “en vez de atiborrar al alumno con asuntos quizá de poca utilidad práctica para él, ¿no se le enseña a resolver los problemas que tiene la existencia humana?” ¿Cómo hacer para que las jóvenes que se gradúan no solo sepan resolver ecuaciones y citar a Darío, sino —como también decía Myrna— sepan los riesgos de casarse con un borracho o mujeriego, o defenderse ante el primer golpe que le propinará un marido machista?

Anualmente millares de jóvenes terminan la secundaria. En las aproximadamente diez mil horas de clase a las que asistieron, más la otra porción de horas que estudiaron, posiblemente aprendieron a memorizar el nombre de muchos de los huesos del cuerpo humano, de algunos gobernantes y de algunos ríos. Y no hay duda de que tales conocimientos tienen cierto valor. Pero ¿cuántas horas —de esas miles— pasó nuestro bachiller aprendiendo el arte de formar una familia? ¿Cuántos bachilleres(as) —de esos miles, salen medianamente preparados para casarse— es decir, con conocimientos básicos sobre las responsabilidades conyugales y materno-paternales?

Algunos podrán pensar que la escuela debe limitarse a formar habilidades laborales. Tal visión estrecha ignora que la escuela es para educar al individuo entero; para formar buenos ciudadanos: socialmente productivos y éticamente responsables. Lograrlo no es posible si las escuelas no contribuyen a transmitir una formación ética y familiar.

Las razones para este énfasis no son solo morales. Ética y familia tienen una gran trascendencia para el desarrollo. ¿Alguien ha calculado el costo real que tiene para una sociedad la falta de educación ética? ¿o el daño social, laboral y nacional que causan trabajadores o propietarios ladrones? ¿Qué daño sobreviene a una nación cuando culturalmente el robo es aceptado y ladrones llegan al poder con apoyo popular? La correlación entre índices de corrupción y atraso es un dato que nadie disputa. Gran parte de nuestro atraso como nación tiene su origen en nuestro subdesarrollo ético. Este ha sido abono de dictaduras, guerras y el sinfín de conflictos políticos que han dañado tanto al país.

Igual podríamos preguntar sobre la familia. ¿Alguien ha calculado el costo social y económico que tiene la desintegración familiar, la estela de costos, dolores y vidas tronchadas que dejan las relaciones sexuales irresponsables y el abandono paterno? Un estudio en norteamérica (“The Divorce Revolution,” Weitzman, 1986) encontró que las mujeres divorciadas y sus proles experimentan en promedio un bajón del 73 por ciento en su nivel de vida en el año subsiguiente a la separación, mientras los hombres experimentan un incremento del 42 por ciento. Estadísticas similares no existen para Nicaragua, pero es obvio que cuando el hombre abandona a su mujer y prole —cosa en la que incurren ¡más de la mitad de todos nuestros padres!— la madre sufre grandes penalidades económicas y queda con la carga de los hijos, mientras el macho se escapa alivianado a otros lechos.

Otra de las conclusiones más robustas de las investigaciones sociológicas es cómo los hijos de familias unidas y disciplinadas tienen mejor rendimiento académico que las disfuncionales. La inversión en educación es más rentable cuando la reciben estudiantes de hogares estables —lo que implica que uno de los factores que hace más ineficiente el gasto educativo es la desintegración familiar. La superioridad académica de los estudiantes chinos, como explicaba en mi artículo “Madres Tigres” (LA PRENSA 21,3,2011) tiene todo su origen en la calidad y exigencia de sus familias. Lo mismo puede inferirse del desarrollo asombroso de países como Singapur, Corea y Taiwán. Uno de los ingredientes de la compleja sopa del desarrollo han sido sus numerosas familias fuertes y disciplinarias. La responsabilidad de la educación no es solo de los ministerios sino de los padres de familia.

Myrna Dávila Castellón ha puesto el dedo en la llaga: no basta hablar de educación, sino especificar qué clase de educación es necesaria para una Nicaragua mejor.

COMENTARIOS

  1. Enrique Urbina
    Hace 15 años

    Excelente articulo del Dr. Belli. Yo estudie en el Colegio Salesiano en Granada y recuerdo que en la segunda mitad de primaria nos tocaba cursar una asignatura llamada Moral y Civica. Esta importante asignatura ya no se imparte a pesar de su importancia. Actualmente vivimos en una sociedad sin valores y carecemos de una educación formada en valores. Por eso Nicaragua es ahora una sociedad cleptocrática no democrática.

  2. juan P
    Hace 15 años

    usted es una persona cercana a lo irracional, segregacionista, antipatriota, xenofóbica y clasista desclasado. como ha de afirmar que solo los niños de núcleos familiares fuertes tienen derechos a la inversón social en educación.

    la educación que usted obtuvo pagando dinero en escuelas caras ahora es gratis para todos. libros, profesores, internet, escuelas hay por todos lados, así, que aunque usted es un sapo en la sociedad, todos serán alguien en el futuro que ya no verá. vejete am

  3. jincho vivo
    Hace 15 años

    para muestra un boton don humberto, mire a juancito p, viene de un hogar disfuncional, con padre parrandero y madre semi soltera, no tiene idea de lo que es el respeto y el debate de altura, inicio mi escrito como el hizo el suyo, con el ataque personal, asi actuan los hijos de hogares destuidos por que no entienden ni les importa el por que de las cosas, ataques personales en lugar de ideas nuevas o aportar algo productivo al debate, entonces sigamos en la perrera

  4. roberto
    Hace 15 años

    Una nota para Juan P. A que escuela vos asististe? Y te pregunto eso, porque me parece que vos leistes el articulo, pero al mismo tiempo no entendiste una jota del mismo, ni mucho menos tuviste la menor capacidad de absorver la finalidad del mismo. y por esa incapacidad es que te dedicas a insultar o tratar de disminuir la personalidad del articulista.

  5. alondra de luz
    Hace 15 años

    Buen articulo y muy bueno el analisis y sus comparaciones, reflejando la realidad social en su pura verdad.

  6. leo
    Hace 15 años

    Cuando andan en campañas para pedir el voto popular lo primero que prometen es más y mejor educación pero no terminan la frase, que ésta será únicamente accesible para los que puedan pagar, los que no anden descalzos y los que puedan viajar a lugares más poblados, pues sólo con el gobierno sandinista se ha logrado construir escuelas en zonas recónditas del país, o ya sea que la alfabetización llegue a esos lugares.

  7. leo
    Hace 15 años

    Qué curioso, solo cuando el frente sandinista ha estado en el poder se han hecho cruzadas de alfabetización ¿saben por qué? simple, solo al frente sandinista le ha interesado que el pueblo se libere de las cadenas de la ignorancia, a los elitistas neoliberales les conviene que la gente no tenga estudios porque así los pueden explotar más fácilmente. Es cierto que la calidad de la educación importa y mucho, por eso el gobierno se esfuerza por atender la educación en el país. Cuando anda

  8. fultp
    Hace 15 años

    Muy atinado Humberto, respecto de la educacion y sus proyecciones en la vida familiar y social. Es innegable el hecho que la integracion familiar causa efectos positivos en la formacion educativa de los hijos; esta es la primera etapa y la mas significativa en la formacion del caracter del futuro estudiante. Su ingreso a la escuela resultara motivante y estumulante en medida que el ambiente escolar responda a sus espectativas. Es fundamental la calidad del docente y su pedagogia para educar

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