Los Cardenales con el ex Astro Lance Berkman

Las noches calurosas están a la orden del día en Houston. Ya se fueron los vientos fríos y las heladas nocturnas y lluviosas. Ahora se juega beisbol con el techo bien puesto en el Parque Minute Maid. Todo esto es común a esta altura de la temporada año tras año, pero la diferencia de hoy fue ver al viejo estelar icono de los Astros Lance Berkman vistiendo el uniforme de los Cardenales.

Por René Cárdenas

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Las noches calurosas están a la orden del día en Houston. Ya se fueron los vientos fríos y las heladas nocturnas y lluviosas. Ahora se juega beisbol con el techo bien puesto en el Parque Minute Maid. Todo esto es común a esta altura de la temporada año tras año, pero la diferencia de hoy fue ver al viejo estelar icono de los Astros Lance Berkman vistiendo el uniforme de los Cardenales.

Con un promedio de bateo que cifra en.377, con 6 palos de vuelta entera, 15 carreras empujadas y como cuarto bate, los Astros darían el brazo derecho para tenerlo de nuevo en la primera base, pero el dinero que se necesita para mantener un pelotero de ese calibre en Houston, ya no existe. Los Pajaritos Rojos tienen la plata y el siempre bien ponderado Lance les defiende la primera base mientras reparte palo a diestra y siniestra a todos los serpentineros de la Liga Nacional.

Fue un sentimiento raro el que se apoderó del público presente cuando en la segunda entrada, Lance salió caminando lentamente de la madriguera con dirección al plato para su primer turno al bate contra sus ex compañeros. La afición se puso de pie y rindió una sentimental salva de aplausos. El momento me recordó cuando un público frenético de entusiasmo le aplaudió con el mismo placer durante su primera aparición en la única participación de Houston en la Serie Mundial.

Berkman, ni corto ni perezoso devolvió un lanzamiento del novato Bud Norris en forma de cañonazo para el primer imparable del partido. Desde ese momento, el público dejó de aplaudirlo.

El recibimiento de Lance como Cardenal no se pareció del todo al que la afición de Houston propinó al jardinero puertorriqueño Carlos Beltrán cuando éste en 2005 no firmó un contrato de US$100 millones con los Astros para firmar uno de US$110M con los Mets. El rugir de la multitud de esa noche, sigue tronando en mis oídos.

Los Astros canjearon a Berkman a los Yankees de Nueva York el 31 de julio del año pasado. Más tarde, el 5 de diciembre de 2010, Lance firmó con los Cardenales de San Luis en calidad de agente libre. Ha conectado 822 imparables en 2698 turnos para un promedio global de .305. Actualmente disfruta de una racha de 6 juegos bateando indiscutibles.

Según el vaticinio de la publicación Sport Illustrated, los Cardenales deberán terminar en el cuarto lugar de la División Central, atrás de los Rojos de Cincinnati, los Cerveceros de Milwaukee y los Cachorros de Chicago, en ese orden. Yo soy del parecer que los Cardenales ganarán el banderín de este grupo por tres razones importantes: Lance Berkman, Albert Pujols y Matt Holliday y, también creo que terminarán bateando arriba de .300.

Hoy bajé al terreno para visitar la casa club de los Astros con el objeto de efectuar una entrevista con el candente torpedero Ángel Sanchez, que en estos momentos aparece como uno de los mejores bateadores del equipo con un promedio de .291. En el camino encontré al serpentinero nicaraguense Wilton López que está en la lista de enfermos. Me dijo que ya está en buenas condiciones esperando que se cumpla el plazo para que lo activen de nuevo.

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