Una frase resume lo que es para Álvaro Rubí (hijo) el beisbol: “me gusta como se juega, con amor. Se mira lindo jugar beisbol”.
Rubí, un joven de 14 años, un poco robusto y de aproximadamente 5.7 pies de estatura, hizo del recién concluido Campeonato Nacional de Beisbol Juvenil A su espectáculo, al ser el Jugador Más Valioso, el mejor tercera base y el campeón bate.
- Sandy Moreno, coach del Bóer, scout de los Gigantes de San Francisco y expelotero, ha ayudado a Álvaro Rubí (hijo) en su crecimiento como pelotero y asegura que llegará hasta donde él se proponga.
“Yo le digo el fenómeno, porque desde los 9 años viene a practicar con el Bóer y hace lo que todos los jugadores hacen, eso muestra sus ganas”, agregó.
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“Para mis amigos era importante quedar en tercer lugar y les ayudé mucho a ellos con el bateo que tuve”, dijo Rubí quien afirma que esto fue lo relevante de su trabajo.
Después de sus dos campeonatos de bateo en torneos nacionales y su participación con selecciones menores de Nicaragua, Rubí tiene un objetivo claro, firmar con una organización de las Grandes Ligas.
“Mis próximas metas son jugar con el Bóer, que me firmen y llegar a las Grandes Ligas”, expresó el joven pelotero.
El rendimiento de este pelotero tiene su explicación en el vínculo de su padre, del mismo nombre, con el beisbol.
Álvaro Rubí es el cargabates del Bóer y exjugador, lo que le ha permitido a su hijo entrenar con el equipo de Managua y ser ayudado por expeloteros como Sandy y Domingo Moreno y Nemesio Porras en un inicio.
Rubí mostró su orgullo por lo hecho por su hijo, producto según él del trabajo de él mismo en los entrenamientos.
De hecho, ayer estuvo en los entrenamientos del Bóer y en un juego interescuadra tuvo la oportunidad de enfrentar a lanzadores establecidos: Álvaro López y Juan Serrano.
“Tenía seis años, yo lo vi boleándose en la casa con un amiguito y me gustó la manera de tirar y agarrar y lo llevé a donde Felipe Salinas, de la liga de la 14 de Septiembre”, recuerda Rubí (padre) sobre el nacimiento de su hijo como pelotero.
Ahora las expectativas sobre este joven pelotero han crecido y su rendimiento se ha vuelto una responsabilidad. “Ahora cuando llegue a los equipos tengo que batear, batear y batear”, señaló.
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