DAMASCO/AFP
Las fuerzas de seguridad intervinieron masivamente ayer en varias ciudades de Siria, provocando al menos 25 muertos en Deraa, ciudad del sur donde comenzó el movimiento de protesta contra el régimen hace seis semanas, informaron activistas humanitarios.
El régimen del presidente Bashar al Asad parece haber optado por la solución militar para aplastar el movimiento de contestación sin precedentes que vive el país desde el 15 de marzo, desplegando miles de soldados en Deraa, a 100 km al sur de Damasco, y en otras zonas del país. Al menos 386 muertos se contabilizan desde hace seis semanas.
Sin embargo, el objetivo del ejército sirio no era otro que “restablecer la calma y la seguridad en respuesta a las llamadas de socorro lanzadas por los habitantes que pidieron su intervención para poner fin a los actos de sabotaje y de asesinato cometidos por grupos terroristas extremistas”, anunció una fuente militar, que dio cuenta de “muertos y heridos” en ambos bandos.
Al día siguiente de una jornada de calma en Deraa, “más de 3,000” miembros de las fuerzas de seguridad, apoyados por tanques entraron en esta ciudad agrícola de 75,000 habitantes, según militantes proderechos humanos. “Los hombres disparan en todas direcciones y avanzan detrás de los blindados, que los protegen”, declaró el activista Abdalá Al Harriri en Nicosia.
“Al menos 25 mártires han caído, muertos por los disparos y el bombardeo con artillería pesada”, denunció otro activista, Abdalá Abazid, en comunicación telefónica, añadiendo que aún hay cadáveres en las calles.
Según estas fuentes, la ciudad estaba sometida ayer a “un bombardeo intensivo con artillería pesada y con metralletas”, ya que también había francotiradores en los tejados.
“Los minaretes de las mezquitas hacen llamados de socorro. Las fuerzas de seguridad han entrado en las casas. Hay un toque de queda y disparan contra quienes salen de sus hogares. Incluso han disparado a las reservas de agua que hay sobre los techos, para dejar a la gente sin agua”, indicó un testigo.
Según otro militante, “la electricidad está cortada y las comunicaciones telefónicas son casi imposibles”.
La represión del movimiento de protesta suscitó una enérgica condena de la ONU.
Tras el inicio de la intervención en Deraa, situada a pocos kilómetros de Jordania, “Siria cerró sus fronteras terrestres con Jordania”, anunció el ministro jordano de Información, Taher Aduan. Siria aseguró que todas sus fronteras están abiertas.
Según los activistas, los servicios de seguridad estaban interviniendo también en Duma, a 15 km al norte de Damasco y en Muadamiyeh, en las afueras de la capital.
En Banias (noroeste) se están lanzando “llamados a la manifestación desde las mezquitas” en solidaridad con los habitantes de Deraa, según otro activista.
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