Inteligencia republicana
“Para que un país sea republicano y libre, no basta que lo diga su constitución; es preciso que se lo permitan su inteligencia y estado actual”.
Eustorgio Salgar (1831-1885), militar y político colombiano.
UNA REPÚBLICA DE FACTO
En Nicaragua se acabó el derecho. Todo es de facto, todo es de hecho y lo demás es hablar por hablar, cuando ya desapareció lo escrito en piedra, que es nuestra Constitución. Ahora lo único que permanece sobre la “piedra” son las palabras inmutables de tribunales sacados del sombrero de un prestidigitador que le llaman presidente. Los romanos con carácter más académico y caligrafía en granito, dirían sobre nuestra situación: “Dictator rei publicae constituenda”, o sea el dictador es el constituyente supremo.
En qué queda toda esa tradición y fundamentación jurídica que nos sostiene, no solo para dirimir el tuyo y el mío sino, para saber cuál es la norma para continuar actuando como seres sociales, racionales en una sociedad tan cambiante como los hechos que se le presentan, como normas jurídicas. “Leyes” que no representan la voluntad del pueblo y menos aun sus intereses ya que no han intervenido en su formación, de ahí que el desacato e irrespeto tanto de gobernantes como gobernados hacia un ordenamiento de gobernabilidad, hace inviable una convivencia entre ciudadanos en permanente confusión, en potencial rebelión y anarquía de facto.
La credibilidad y legitimidad de un gobierno es el galardón que le otorga una población consciente y no una masa empobrecida, que recibe las migajas, sin cuestionar lo que está más arriba de sus cuatro tejas de zinc. Para los primeros lo prioritario es el derecho, sus fuentes y consecuencias, para los otros el hecho o lo de facto apenas se diferencia de lo estipulado en cualquier código o norma constitucional.
Todo lo que se deriva de lo de facto produce la percepción de provisorio, precario y más que todo de un capricho y desobediencia a las leyes. Un dictador es el ser más de facto que puede tener un Estado, que dejó de ser de derecho. Por eso los golpes de Estado son en sí, gobiernos de facto donde las instituciones se pulverizan con decretos espurios y ordenanzas lesivas y arbitrarias contra la dignidad y derechos del hombre.
Lo fáctico es un estado consumado, sin asidero de ninguna especie, que pasa por encima de lo más sagrado que es nuestra Carta Magna, por lo tanto es algo de por sí violatorio, enmarcado en la excepcionalidad, donde brilla el mayor caos y desorden. ¿Puede funcionar en estas condiciones algo así que se llame Estado? Estoy seguro que no y que si lo hace, es por una inercia que tarde o temprano perderá su fuerza y se producirá un peligroso vacío. Los nicaragüenses hemos sido muy cómodos, quizás porque estamos cansados de tanta violencia y no queremos este flagelo, pero quiérase o no, el mito de Sísifo se está repitiendo y ojalá la guerra no sea un ciclo más de esta interminable maldición griega. En consecuencia tenemos que ser muy enérgicos en la lucha cívica contra un gobierno de “instituciones” de facto como el actual, para no ser víctimas de nuestra propia indolencia ciudadana.
Carlos Cardenal
RESCATAR VALORES MORALES
La característica de los dictadores es la soberbia, mentira, codicia, egoísmo, demagogia y prepotencia. Cuando se irrespeta la dignidad de la persona humana, se obliga a los empleados públicos a asistir a las manifestaciones, so pena de despido de sus trabajos, lo cual es una violación a los derechos humanos. Todo este pecado proviene de la falta de amor a Dios y al prójimo, ya que los dictadores carecen de valores morales y se apoderan de ellos las huestes del mal, convirtiéndose en la negación de todas las libertades públicas, esclavizando al pueblo.
Así gobiernan los dictadores Fidel Castro en Cuba; Hugo Chávez en Venezuela y así pretende hacerlo el emulador de ellos, Daniel Ortega. Los que utilizando la demagogia se hacen pasar como protectores del pueblo y de izquierda, cuando realmente lo que son es marxistas leninistas, capitalismo de Estado, lo que generó pobreza y negación de las libertades a los pueblos que soportaron un sistema que fracasó con la caída del muro de Berlín, la Unión Soviética y sus satélites.
Este es el fracasado sistema que pretende revivir Chávez, con el nombre de socialismo del siglo XXI. Dicho sistema de gobierno que se copia de un sistema fracasado ofrece en la actualidad migajas, mientras los gobernantes y sus allegados se enriquecen ilícitamente, endeudando al país. Ahí la urgencia de rescatar los valores morales como: la honestidad y la capacidad; creando el Estado de Derecho, condición indispensable para la inversión y alcanzar el desarrollo económico, con la justa distribución de la riqueza, para el bien común. Lo que produce la estabilidad política, social y económica de una nación.
Luis Solórzano
Granada
IRRESPETO A LA LEY
Es lamentable la situación de índole te- rritorial que ha ocasionado el presidente de nuestro tan desventurado país. Por conveniencia obliga a las autoridades locales y la gente que habita en los municipios a someterse a sus mezquinos intereses partidarios, demostrando con ello que no tiene el mínimo respeto a la autonomía municipal. Obviamente, esa decisión en otro país donde se respete la autonomía municipal sería objeto de una sanción por el irrespeto a las leyes de la República.
Sin embargo, los que dicen ser “oposición” brillan por su ausencia, porque están más interesados en sus cuotas de poder, antes que en el establecimiento del Estado de Derecho en el paisito. Ese ha sido el problema de los nicaragüenses, buscando o esperando siempre al “mesías” que nos sacará de algo por el cual todos somos los responsables directos. Los Gobiernos del Poder Ciudadano (GPC) son y serán una estrategia política partidaria de la pareja presidencial, quienes deberían poner su barba en remojo ante tantos vaivenes decisorios que lesionan su vida propia.
Además, quisiera aprovechar el espacio para señalar algunas situaciones que se dan en las comunidades limítrofes de algunos municipios del país, donde los CPC, están en una batalla campal peleándose quien tiene la supremacía sobre la gente del territorio, sujeto de la disputa. Creo que la prioridad de estos debe girar alrededor de los intereses de la gente, en la resolución a los problemas de carácter transversales, tales como: la gestión del riesgo, medioambiente, equidad de género, soberanía alimentaria y economía de la pobreza, entre otras cosas. Pero que va, eso es simplemente utopía o cuentos de las mil y una noches.
Una frase muy trillada que considero recordar es que la gente algún día despertará y abrirá sus ojos para decir ¡basta ya! Y no seguir en la disyuntiva de que unos cuantos decidan por todos.
Salomón Samuel Mendoza Suárez
PENSIÓN A RELIGIOSOS
A propósito del proyecto de Ley que pre- sentará el diputado, Víctor Duarte sobre la “Ley de pensión de gracia y vitalicia para los trabajadores del pueblo de Dios”, es parte de todas y cada una de las sorpresas que vemos cada día en nuestro miserable país. Es inconcebible como el pueblo económicamente activo, que paga impuestos deba acarrear con solventar indirectamente las pensiones de otras personas que no tienen un trabajo formal.
Soy respetuoso de las diversas religiones pero me parece poco ético y poco moral servirse de la palabra de Dios para continuar teniendo más beneficios de los que ya tienen hoy. Las iglesias tienen estructuras financieras que pocos sabemos y nadie tiene acceso a ello.
Me pregunto: ¿es justo matarse trabajando mientras otros gozarán su vejez sin siquiera haber cotizado al Seguro Social? ¿Por qué solo buscan años electorales para impulsar leyes que les beneficiarían políticamente? ¿Por qué solo en nuestro país tercermundista todos buscan como lucrarse del erario? En nuestro país vemos que la religión va íntimamente ligada a la política. ¡ Qué vergüenza!
Alexis Vega
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A