Unas diez toneladas de medicamentos llegaron ayer a Bengasi, al este de Libia, para ayudar a las víctimas de los ataques. LA PRENSA/AFP/ODD ANDERSEN

Rebeldes de Libia logran ayuda financiera

Una conferencia internacional sobre Libia integrada por países árabes y occidentales decidió ayer en Qatar crear un mecanismo de ayuda financiera para las fuerzas rebeldes, aunque no se mencionó el monto y los países que contribuirán.

 

 

 

DOHA/AFP

Una conferencia internacional sobre Libia integrada por países árabes y occidentales decidió ayer en Qatar crear un mecanismo de ayuda financiera para las fuerzas rebeldes, aunque no se mencionó el monto y los países que contribuirán.

En esta primera reunión del Grupo de Contacto, celebrada en Doha, participaron unos veinte países y organizaciones, casi cuatro semanas después del inicio, el 19 de marzo, de una intervención militar multinacional bajo mandato de la ONU.

Según el comunicado final, el Grupo “acordó establecer un mecanismo financiero temporal”, que permita al Consejo Nacional de Transición, órgano político de la rebelión, “gestionar las ayudas y garantizar las necesidades de financiación a corto plazo” de las regiones controladas por la insurgencia.

El Grupo insiste también en “la necesidad de que (el coronel) Gadafi renuncie al poder” para favorecer una solución a la crisis política en Libia, según el texto leído a la prensa por el primer ministro y jefe de la diplomacia de Qatar, jeque Hamad Ben Jasem Ben Jabr Al Thani.

“El CNT es un interlocutor legítimo y representa las aspiraciones del pueblo libio”, agrega el comunicado, que satisface así una demanda de la rebelión. Por el momento solo Francia, Italia y Qatar han reconocido ese órgano.

El texto incide en la necesidad de dar “apoyo material” a la población bajo control de los rebeldes, como “medicamentos y otros medios para resistir”, aseguró el jeque Hamad, sin precisar si las armas entran en esa categoría.

El ministro italiano de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, indicó ante la prensa que Roma considera que se puede entregar a la rebelión equipamiento militar no ofensivo.

Otros ministros europeos estaban divididos sobre ese punto, como el ministro belga de Exteriores, Steven Vanackere, quien consideró que “las resoluciones de la ONU prevén proteger a la población civil, pero no armarla”.

En la apertura de la reunión, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió unidad a la comunidad internacional para evitar un desastre humanitario.

Con la intervención en su cuarta semana, la OTAN, al frente de las operaciones aliadas desde el 31 de marzo, teme que el conflicto se empantane por el equilibrio de las fuerzas de los rebeldes que controlan la zona este, y las tropas leales a Gadafi, fuertes en Trípoli (oeste).

Dos grandes socios de esa coalición, Francia y el Reino Unido, han pedido que la OTAN actúe con mayor contundencia. El CNT, que participó en la reunión de Doha, pidió más ataques de la OTAN para poder doblegar a los hombres de Gadafi.

Estados Unidos, que tomó el mando de la coalición en un primer momento y luego anunció la retirada de sus aviones de ataque, reveló el miércoles que sus aparatos de combate siguen bombardeando la defensa aérea libia.

Sobre el terreno, los rebeldes recuperaron la ciudad de Ajdabiya (este), un cruce estratégico que fue escenario de combates en los últimos días. Las tropas pro Gadafi mantienen su presión, con disparos de artillería esporádicos. En Trípoli se escucharon dos fuertes explosiones de origen desconocido por el momento.

Con anterioridad, la agencia oficial libia Jana indicó que las fuerzas de la OTAN efectuaron ayer ataques en Misrata y Al Aziziya (oeste), así como en Sirte, la ciudad natal de Muamar Gadafi, a 600 km al este de la capital.

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