Humberto Belli Pereira

Hermanos policías

E n la mayor parte de la historia de Nicaragua la Policía nicaragüense ha sido instrumento de los gobernantes o partidos de turno. En la segunda mitad del siglo XIX fue predominantemente conservadora. Luego fue zelayista, chamorrista, somocista y sandinista. Sus mandos eran producto de la fidelidad política, no de la competencia de sus miembros. Su misión primordial no era proteger el orden y la ciudadanía, sino los intereses del poder. Devenida en instrumento represivo, estaba lista a usar la cachiporra contra el pueblo. Su único y excepcional período de profesionalización comenzó con la presidencia de doña Violeta en 1990.

En las últimas dos décadas la Policía adquirió un estatuto propio y un profesionalismo sin precedentes. Llegó a mostrar una creciente eficacia en combatir el delito mientras sus mandos entraban, subían y salían, en base a criterios de competencia y conforme a normas de su reglamento interno. Los tres presidentes de la etapa de transición, Chamorro, Alemán y Bolaños, respetaron la institucionalidad y apoliticidad de la Policía. Esta ganó un prestigio sólido. En los conflictos y asonadas callejeras usó la fuerza con una moderación extraordinaria y fue más bien la que puso los muertos en los incidentes más violentos.

Ahora este proceso está en riesgo. Ortega subió con una agenda antigua: partidarizar y someter de nuevo todas las instituciones del Estado. Con este fin comenzó a manipular retiros de oficiales y a nombrar otros buscando cargar los dados a su favor. Aprovechando la potestad que le da la Constitución como jefe supremo de la Policía Nacional, le ordenó proteger a sus manifestantes y fuerzas de choque, prohibiéndoles impedir sus acciones y mantener en cambio neutralizadas o inmóviles a las fuerzas opositoras. Saltando sobre los derechos a la protesta cívica y los reglamentos policiales, recientemente desestimó la solicitud de manifestarse de la oposición, introducida en tiempo y forma, e instruyó a sus fuerzas callejeras ocupar el mismos sitios en el mismo día y hora.

Como agravante, Ortega ha patentizado su afán de permanecer en el poder aunque viole la Constitución. Esto ha producido, y seguirá produciendo, la natural indignación del pueblo que estima la democracia y el respeto a las leyes, y está conduciendo a que Ortega use cada vez más a la Policía como instrumento de contención —como se vio en la última manifestación opositora.

Desafortunadamente las iras que esto ha provocado se han enfocado a veces contra los mandos policiales subordinados y no contra quien desde arriba ordena sus acciones. No es justo. La Policía no es autónoma. Quien está comprometiendo el prestigio, profesionalismo y dignidad de la Policía Nacional es su jefe supremo, el presidente de la república. Él es quien está echando por la borda años de institucionalización que tanto han costado. Más bien es encomiable como en esa situación la comisionada mayor y muchos de sus oficiales han tratado de minimizar el uso de la fuerza, aún a riesgo personal, y evitar escenarios potencialmente catastróficos. Si en la reciente manifestación del 2 de abril los antimotines hubiese cedido a la presión de los millares de opositores enardecidos, estos hubiesen chocado con los aproximadamente 400 motociclistas del FSLN que los esperaban armados de cadenas y armas blancas. (El amor y la paz es solo el eslogan hipócrita de un orteguismo listo para saltar al odio y la agresión).

Ortega ha creado una encrucijada muy difícil. El antimotines de negro, que plantado en la calle enfrenta al opositor, es hermano del primero. Vive de su salario y tiene una familia que sostener. También tiene instrucciones muy precisas y tajantes: cerrarle el paso. Pero el opositor —que también tiene familia y aspira a un futuro digno— no quiere ni puede resignarse a perder su derecho a demostrarse y protestar. Estamos pues ante el umbral de la tragedia que producen los dictadores: no solo violan los derechos ciudadanos, sino que pueden volver enemigos a quienes no lo son, haciendo que tiñan con sangre de hermanos el glorioso pendón bicolor.

El autor es sociólogo y fue ministro de educación 1990-1998.

¿Cómo salvar la fraternidad, la policía y la patria? ¿Podrá lograrse sin parar a Ortega?

COMENTARIOS

  1. Mike Rivera
    Hace 15 años

    Yo talvez peque de ingenuo, pero no conozco ningun ejército o policia que no sea a fin a algun gobierno. Si ud. no esta de acuerdo con el gobierno que sea y sale a protestar y tiene ese iman que le siga la gente me cuenta como le va con las fuerzas gubernamentales.

  2. nica made in usa
    Hace 15 años

    Muy buen articulo MrBelli;este refleja lo que piensa la mayoria de la gente inteligente ;ya todos sabemos que la policia es un titere de ortega y sus malandros;ortega esel que controla los hilos,sin importarle que la Minta Granera pague consu buena imagen,las ordenes de mala fe que el dictador decide;porel momento creo que no queda mas remedio que sortear a este malandro hasta llegar a nov6,fecha en que tendra que irse por las «buenas»;ojala que para esa fecha,la policia aun tenga algo de imagen

  3. EL PUEBLO
    Hace 15 años

    NO SEAS HIPOCRITA, TENES EL CORAZON LLENO DE CINISMOS, ODIO VISCERAL.

  4. Raoul Shade
    Hace 15 años

    » Siempre vieron al pueblo / como un montón de espaldas que corrían para allá/ como un campo para dejar caer con odio los garrotes….. Un día ellos también fueron pueblo / pero con la excusa del hambre y el desempleo / aceptaron un arma…» Roque Dalton (Los Policías y los Guardias)

  5. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 15 años

    Daniel esta acostumbrado a limpiarse el trasero con todas las le
    yes y la Cn. Hay que darle uina terrible leccion para que no la olvi
    de. No debemos dejarse que se escape, tenemos que meterlo pre
    so por todas las zanganadas que ha hecho. Juzgarlo, encadenarlo
    y ponerle un cuarto de barrotes como su ultima morada es lo que
    se merece. Mas aun, ponerle rejas a su tumba para que no escape
    ni despues de muerto. La oportunidad de escapar la esta dejando
    pasar, luego sera tarde. Aleman igual

  6. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 15 años

    Despues de la revolucion de 1947 los ticos renunciaron al ejercito
    y fundaron la guardia civil. Asi debiamos hacer nosotros, y esos mi
    llones del ejercito y la policia, los borramos de un plumazo, asi el ejercito desaparece, y solo gastariamos dinero en un policia nueva
    apartidista, con estudios, nada de policias y guardias que dificil
    mente saben leer y escribir, educacion cero.Y cerramos la puerta
    a prestamos del rey para el ejercito,con dinero del INSS. Daniel
    tan generoso con $$$ ajeno

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