Perú “entre el sida y el cáncer”

Según las encuestas, en la elección presidencial de mañana en Perú ninguno de los candidatos alcanzará más del cincuenta por ciento de los sufragios válidos emitidos, de manera que quienes queden en los dos primeros lugares tendrán que medirse en segunda vuelta, el 5 de junio próximo.

Nueve candidatos fueron inscritos para la justa electoral peruana de mañana, pero seis de ellos son prácticamente “de relleno”. Aparte de Ollanta Humala, Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczinski (PPK) y Alejandro Toledo, los otros seis ni siquiera marcaron en las encuestas previas a las votaciones de este 10 de abril de 2011.

Según los datos del último sondeo de la Compañía de Investigaciones de Mercadeo (CPI), que es una de la más citadas por los medios y sus números fueron difundidos internacionalmente por la agencia española de noticias EFE, el militar retirado Ollanta Humala cuenta con 29 por ciento de respaldo electoral; en segundo lugar, con 21.5 por ciento, está Keiko Fujimori (hija y abanderada del exdictador Alberto Fujimori, quien actualmente es reo por graves violaciones a los derechos humanos); en tercer lugar el economista Pedro Pablo Kuczinski, quien fuera ministro de Economía y Finanzas en dos gobiernos distintos y marca 19.3 por cierto; y en el cuarto puesto figura el expresidente Alejandro Toledo, con el 15 por ciento de la preferencia de votación.

Ante la casi segura segunda vuelta electoral o balotaje, en la que los dos candidatos podrían ser el izquierdista radical Ollanta Humala y la heredera del corrupto y autoritario régimen fujimorista, Keiko Fujimori, el escritor peruano y Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, declaró que esa disyuntiva sería como escoger entre el sida y el cáncer, y aseguró que él votará por el ex presidente demócrata Alejandro Toledo.

En realidad, Humala es asociado con los rudos gobernantes autoritarios de izquierda que hay actualmente en América Latina, como Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, aunque por táctica se ha distanciado aparentemente del chavismo y ha dicho que su modelo es el socialista brasileño Lula da Silva. Pero esta es sólo una simulación de conveniencia de Humala, ya que su identificación con Chávez en la elección de 2006 le hizo perder ante al actual presidente de izquierda democrática, Alan García. La verdad es que Humala es líder de una coalición que incluye a los partidos comunistas más radicales, de modo que su llegada al poder sería una tragedia para la democracia peruana, lo mismo que para la economía y el desarrollo nacional, que bajo los dos últimos gobiernos democráticos, de Toledo y García, ha tenido un admirable ritmo de crecimiento.

Sobre esto basta señalar que Perú es el país latinoamericano que más creció el año pasado, el Producto Interno Bruto aumentó 9.1 por ciento mientras que la inflación promedio fue inferior a 2 por ciento, la menor de toda América Latina. Como una ilustrativa comparación, considérese que la inflación en Venezuela fue el año pasado de 27.2 por ciento y la tendencia indica que este año subirá a 32.6 por ciento.

Resulta difícil creer, que a pesar del óptimo crecimiento económico, la dinámica movilidad social y el amplio clima de libertad que ha sido impulsado en Perú por los dos últimos gobiernos democráticos, la mayoría de los electores peruanos quiera escoger la peor de las opciones posibles, que es la de Ollanta Humala. El hecho de que, como casi siempre ocurre, los beneficios del crecimiento y el desarrollo no se derraman equitativamente sobre todos los sectores de la sociedad, y que tardan en llegar a los más pobres, no justifica y ni siquiera explica que se quiera elegir una alternativa para empeorar la situación, que es lo que representa Ollanta Humala.

La única explicación posible a ese extraño fenómeno sicosocial es la que ha ofrecido Mario Vargas Llosa, quien fuera candidato presidencial en las elecciones de 1990 y resultó derrotado por el audaz aventurero autoritario y corrupto, Alberto Fujimori. Es que los peruanos siempre han sido políticamente impredecibles, dice Mario Vargas Llosa, y explica que también los pueblos se suicidan, no sólo las personas.

Pero esperamos que no ocurra eso en Perú, y que mañana, en vez de escoger a Fujimori como rival de Humala en la segunda vuelta electoral, los peruanos elijan a Kuczinski o Toledo, para ver si el próximo 5 de junio vuelve a ocurrir lo mismo que en la elección de 2006, cuando el extremista Ollanta Humala fue derrotado por el demócrata Alan García.

COMENTARIOS

  1. Juan Pablo
    Hace 15 años

    No se olviden que en El Peru, esta nuestro embajador, el mas sucio de todos los sandinistas, Borge, el dice que cueste lo que cueste, no deben de entregar el poder. No se imaginan que ha estado ayudando de Humala?, nadie ha comentado esto, pero es el que esta mas cerca de Ollanta y le llevado miles de dolares en la maleta dimplimatica, piensen en esto y otras cosas mas peligrosas para latinoamerica.

  2. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 15 años

    Al final de su gobierno Toledo solo tenia el 10% de aprobacion, re
    cuerdo que enseguida me recorde de Ortega «tan popular». Y si es
    Fugimori, no olvidemos el secuestro en la embajada del JAPON, y la guerrilla maoista comunista, que Fugimori arrazo con todo, y sino fuera por el, hoy el Peru seria otro del Alba, y Ortega esta
    ria viajando siempre al Peru dando cursos intensivos sobre comu
    nismo, hoy convertido en socialista, cristiano y solidario, tanto que
    sino los convence sera a morterazos

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