El limbo diplomático en el que se hundió Miguel D’Escoto y el presidente Daniel Ortega ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por respaldar a Muamar Gadafi, habría convertido al dirigente sandinista en el “hazmerreír” de la comunidad internacional, valoró ayer el diputado José Pallais.
Ortega y D’Escoto aceptaron representar a Gadafi ante la ONU a solicitud de Musa Kusa, quien pocas horas después dejó Libia y se fue a Inglaterra, renunciando a un régimen que tiene 42 años en el poder.
“Daniel Ortega hace el ridículo al permitir que su asesor principal, Miguel D’Escoto, sea designado por alguien que hoy firma y luego lo deja colgado de la brocha. Lo mandó a hacer una labor ingrata en las Naciones Unidas y él se va, es una posición escandalosa, ridícula, lamentable y dolorosa para Nicaragua (…). Con esta partida del canciller (de Libia), Ortega es el hazmerreír internacional”, sostuvo Pallais.
¿BUSCANDO ASILO PARA GADAFI?
Por su parte el también diputado Pedro Joaquín Chamorro especuló con que la verdadera misión de D’Escoto no es representar a Gadafi ante la ONU.
“A lo mejor, podría especular, tal vez (D’Escoto) anda haciendo los arreglos del asilo para Muamar Gadafi”, dijo Chamorro.
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez de Escorcia, calificó de lamentable y vergonzoso el hecho de que el padre Miguel D’Escoto represente, en nombre del Gobierno de Nicaragua, a un genocida como Muamar Gadafi.
Núñez afirmó que nuestro país no puede figurar como defensor de un violador de derechos humanos y que está acusado de cometer crímenes de lesa humanidad en contra de su propio pueblo.
“Una de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le ordenó al fiscal de la Corte Penal Internacional que juzgaran a Gadafi, por cometer crímenes de lesa humanidad. ¿Cómo es posible que Nicaragua tenga el valor de levantar la frente y decir que vamos a representar los intereses de un criminal internacional?”, dijo Núñez al cuestionar las decisiones del presidente Ortega.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A