Luis Sánchez Sancho

Pelasgo, el padre de la humanidad

Los arcadios de la antigua Grecia creían que Pelasgo había sido el primer ser humano y por lo tanto lo llamaban “ padre de la humanidad”. Valga aclarar que la Arcadia es una región que forma parte de la península griega del Peloponeso y tomó su nombre de un personaje mitológico llamado Arcade, hijo de Zeus y de la ninfa Calisto, la cual formaba parte del cortejo de la diosa virgen Artemisa.

Como dama de compañía de Artemisa, Calisto tenía que conservarse virgen. Pero resultó embarazada de Zeus y Artemisa tuvo que expulsarla de su corte. Sin embargo, Hera, la esposa de Zeus, quien era terriblemente celosa e implacable con las amantes de su marido, la castigó convirtiéndola en osa. Tiempo después, cuando ya era mayorArcade salió de cacería y se encontró con una hermosa osa. Listo estaba para disparar una flecha y matar a la osa, cuando Zeus la hizo desaparecer y la llevó a los cielos, donde la colocó como una constelación estelar que desde entonces es conocida como Osa Mayor.

Ahora bien, según la historia, los habitantes originales de la Arcadia eran conocidos como pelasgos. Según la tradición ellos tomaron ese nombre en honor de Pelasgo, a quien la mitología arcadia consideraba como el primer hombre que apareció en la Tierra. El nombre de Pelasgo significaba “el antiguo”, pero también “el navegante”, de manera que se podía interpretar como el habitante original o el que navegando llegó al Peloponeso y la Arcadia.

Sobre el origen de Pelasgo se contaban dos versiones distintas. Una de ellas era la de que se había formado a sí mismo de la tierra. Después aparecieron del mismo modo otros hombres —y también mujeres— que comenzaron a reproducirse entre ellos mismos. De esa manera se formó la población de los arcadios, a los que Pelasgo organizó, les enseñó a vivir en comunidad y a trabajar para producir sus medios de subsistencia.

Sobre Pelasgo el mitólogo francés del siglo XIX, Jean Francois Michel Nöel (1755-1841), dice en su Diccionario de Mitología Universal, tomo segundo, que “enseñó a los arcadios a construir cabañas para defenderse de las inclemencias de las estaciones; como también a cubrirse con pieles de jabalí, y sustituir a las hojas de árboles y raíces, (con) el uso del fruto de la baya”.

En la otra versión sobre el origen de Pelasgo se decía que era hijo de Zeus y de Níobe, hija de Tántalo, el célebre personaje que por su múltiples fechorías fue condenado por los dioses a vivir eternamente en el agua y rodeado de toda clase de alimentos, pero sin poder alcanzarlos para comer ni beber para calmar el hambre y saciar la sed.

Níobe tuvo muchos hijos, además de Pelasgo y solía jactarse de su fertilidad. Un día Níobe se burló de la diosa Leto (o Letona), porque solo había dado a luz dos hijos, Apolo y Artemisa. Estos se indignaron por aquel agravio a su madre y mataron a flechazos, uno por uno, a todos los hijos de Níobe (menos a Pelasgo), a los que luego convirtieron en piedras.

Cuenta la leyenda que Níobe veló y lloró durante nueve días y nueve noches continuas a sus hijos convertidos en piedra, hasta que al décimo día los dioses se condolieron de ella y enterraron las piedras. ¿Se habría originado de ese episodio mitológico la costumbre de rezar por los muertos durante nueve días consecutivos después de su fallecimiento?

Columna del día Opinión humanidad archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí