Este es un momento propicio para trabajar a favor de la igualdad de género. Las mujeres de América Latina y el Caribe avanzan en el ejercicio de sus derechos y contribuyen a lograr sociedades más igualitarias. El rol de la mujer como jefa de hogar, ciudadana, motor económico y protagonista de la vida política está ampliamente reconocido.
A pesar de ello, millones de mujeres latinoamericanas continúan enfrentando múltiples desafíos en su vida personal y laboral, y muchas están excluidas de los beneficios del desarrollo económico y de las políticas públicas.
En El Salvador, cerca de la mitad de las mujeres es víctima de la violencia, y solo un tercio de las que sufren este abuso busca apoyo para hacerle frente. Si bien las mujeres han logrado la paridad educativa, todavía reciben ingresos promedio que apenas alcanzan un 55.7 por ciento con respecto a los de los hombres. Así, muchas mujeres se encuentran cercadas por las rejas de la discriminación, la desesperanza y la falta de oportunidades.
Pero es posible visualizar un futuro diferente. Ciudad Mujer nace precisamente para hacer valer los derechos de la mujer salvadoreña, mejorar su acceso a servicios de salud, reforzar su capacidad productiva y brindar la oportunidad de una vida digna. Este programa visionario liderado por la Primera Dama y Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, promete llegar a ser un modelo que se replique en otros países de la región.
Ciudad Mujer coloca a la mujer salvadoreña en el centro de las políticas públicas bajo la premisa de acercar los servicios sociales a las comunidades. Este hecho cambia por sí mismo el paradigma de la exclusión, pues acorta la distancia y reduce las barreras de acceso. Por primera vez en El Salvador se ofrece un menú de servicios especializados para mujeres bajo un mismo techo en temas de vital importancia que tocan distintas etapas del ciclo de vida.
El enfoque integral de este programa también apunta a lograr una efectiva articulación entre las múltiples instituciones responsables de cada tema. Enfoque que inteligentemente se complementa con una activa promoción de los derechos de la mujer en el entorno comunitario inmediato.
Los países latinoamericanos deben invertir en programas como Ciudad Mujer que generan círculos virtuosos de oportunidades y permiten que la población femenina goce de mejor salud, esté más informada sobre sus derechos, no sufra los estragos de la violencia, obtenga capacitación laboral y sea protagonista de su autonomía económica.
Es por ello que el BID es y seguirá siendo un socio orgulloso de programas e iniciativas como Ciudad Mujer que buscan fortalecer la igualdad entre los hombres y las mujeres de la región.
Invertir en las mujeres es la mejor apuesta al futuro que un país puede hacer. Más allá de la rentabilidad social, la promoción de los derechos de la mujer y la mejora de sus condiciones de vida son elementos esenciales para construir sociedades inclusivas y fortalecer la democracia.
El autor es presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
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