El diario LA PRENSA ha estado publicando en campo pagado dos páginas completas, señalando artículos constitucionales que demuestran la absoluta ilegalidad de la inscripción en el Consejo Supremo Electoral (CSE) de la candidatura para presidente y vicepresidente del próximo período presidencial, integrado por el actual presidente Daniel Ortega y del general retirado Omar Halleslevens.
La ilegalidad de la misma está siendo impugnada ante el CSE, el que aún siendo ilegal por ser también de facto, con la desfachatez que actúa desde el año pasado, en que con todo descaro efectuó el ultra conocido fraude de los anteriores comicios municipales. Por tal razón, impugnaciones a presentarse al desacreditado e ilegal Poder Electoral quizá sean ignoradas, como debió ser no haber inscrito ninguna fórmula para no darle validez.
A la Constitución de la República, aprobada con la anuencia representativa del pueblo, con leyes codificadas, dentro del sistema democrático escogido, debe dársele absoluto respeto sin excepción ninguna de gobernantes y gobernados, cumpliéndolas obligatoriamente sin arbitrariedades de ninguna índole. Tal Estado de Derecho ordenadamente, propicia gobernabilidad, convivencia y el desarrollo en general.
En el caso actual, que de manera flagrante se ha violado la Constitución de la República emitiendo inconstitucionales decretos, tergiversando leyes y otras medidas arbitrarias para ilegalmente conservar el poder, además de la impugnación que debiera ser de todo el pueblo consciente que respeta la Carta Magna; pero, siendo que también el CSE de hecho funge de facto, sería inocuo lo impugnado, lo conveniente habría sido lo expuesto recientemente por Jorge Salaverry.
En su escrito, publicado por LA PRENSA el 22/3/11, el exembajador de Nicaragua en España sugiere la no participación en las elecciones de noviembre; que mientras Ortega no renuncie a su candidatura, todos los candidatos inscritos se abstengan de participar en dichos comicios; y que partidos y alianzas que han pensado competir, unidos invoquen de inmediato a la OEA, el cumplimiento de la Carta Democrática, lo mismo que lo expongan también a la Unión Europea, Estados Unidos y Latinoamérica; y responsabilizar a la OEA de lo que suceda si no actúa.
Las violaciones a la indefensa Constitución y la absoluta ilegalidad manifiesta en lo institucional y especialmente en lo personal, de quienes tienen mayor responsabilidad de su cumplimiento, están a la vista de todo el que tiene su conciencia cívica latente. En declaraciones recientes a LA PRENSA, monseñor Silvio Fonseca, Vicario Arquidiocesano de La Familia, refiriéndose al tema actual, ha dicho: Ortega provocará explosión social.
Que Dios misericordioso no permita que en Nicaragua se repita la triste y luctuosa violencia de la década fatídica de los ochenta, en que el mismo comandante Ortega provocó con su actitud dictatorial, en que al mismo tiempo fue diezmada gran parte de la juventud nicaragüense y una masiva emigración, se destruyó la economía del país, llegando esta a retroceder tanto, hasta ocupar el segundo lugar en pobreza después del sufrido Haití.
Que nuestro Señor Jesucristo que se ofreció de holocausto para redimirnos; su Iglesia en esta Cuaresma, que comenzó el Miércoles de Ceniza, nos recuerda: que somos ceniza y a ella volveremos; y que conmemorando su pasión, muerte y resurrección, recapacitemos que, cuando menos lo pensemos a la ceniza volveremos; y que poder, riqueza y mundanos placeres, son pasajeros.
La vida que Dios nos da, sólo Él sabe hasta dónde nos llegará, y se esfuma en un suspiro fugaz, siendo aquí todo efímera ilusión; y lo último y primero es, que solamente estando con Él y en Él se vive el Reino de Dios hasta la eternidad.
El autor es miembro de Ciudad de Dios y Redemptor Hominis.
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