SAN SALVADOR/ ACAN-EFE
El arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero se convirtió ayer, en el 31 aniversario de su asesinato, en el “pastor de la verdad”, al celebrarse en su honor y por primera vez el Día Internacional para el Derecho a la Verdad instituido por la ONU.
Romero fue un activo defensor de los pobres y del respeto por los derechos humanos, atreviéndose a decir lo que nadie más decía, y la declaración de la ONU significa que es visto como la voz de la verdad, coincidieron ayer personalidades salvadoreñas.
“Esto es lo que reconoce con toda razón las Naciones Unidas, dando un gran espaldarazo a la labor de monseñor Romero”, explicó el presidente de la fundación Monseñor Romero, Ricardo Urioste.
El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, señaló que la declaración del Día Internacional para el Derecho a la Verdad por parte de la ONU significa que Romero “es visto universalmente como el pastor de la verdad”.
Decenas de personas se reunieron ayer en la capilla Divina Providencia, donde un francotirador disparó en el pecho al arzobispo mientras oficiaba una misa, y partieron a la Catedral de San Salvador, en cuyo sótano reposan los restos del jerarca católico.
Una comisión de la verdad que investigó los crímenes ocurridos en el marco de la guerra civil salvadoreña (1980-1992) indicó que Romero fue asesinado por orden de Roberto d’Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha), que gobernó este país entre 1989 y junio de 2009.
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